Paolo Guerrero, la contaminación cruzada y la inocencia (de los medios)

El domingo 5 de mayo, el programa televisivo Domingo al día, de América Televisión, emitió un reportaje en el que una serie de extrabajadores y trabajadores del Swissotel de Lima brindaban testimonios que apuntaban a una compleja conspiración ocurrida al interior del hotel para encubrir la supuesta responsabilidad de la organización en el resultado analítico adverso que estuvo a punto de dejar a Paolo Guerrero fuera del mundial Rusia 2018.

(Si no recuerdan bien el caso Guerrero y las idas y venidas de su suspensión, lo expliqué en este otro artículo del blog)

Este es el reportaje televisivo:

Véanlo, vale la pena. Pero, por si acaso, estos son los puntos fundamentales:

  • El principal denunciante es Jorge (o Jordi) Alemany, quien trabajó en el Swissotel como «asistente de alimentos y bebidas». Alemany ingresó a trabajar al hotel el 16 de julio de 2018. Es decir, nueve meses después de la estadía de la selección peruana en la que supuestamente se produjo la ingesta de mate de coca por contaminación cruzada que derivó en el resultado analítico adverso de Paolo Guerrero.
  • Según la periodista Paola González, autora del reportaje, «no pasó mucho tiempo para darse cuenta de que el Swissotel no cumplía con la normativa internacional y que alguno de los afectados habría sido el Depredador (Paolo Guerrero)».
  • Según Alemany, cuando el fiscal que investigaba el caso acudió al hotel a realizar una inspección, «solicitan que vuelvan a hacer los montajes de los salones tal y como se realizó en su momento cuando estaban los futbolistas». Pero, dice Alemany, «siendo yo el responsable, lo hacen a escondidas mío».
  • Según Alemany, cuando cuestionó a su jefe directo al respecto, este le dijo «que si quería conservar mi puesto de trabajo, no volviera a preguntar sobre ese tema».
  • Esto llevó a que Alemany, armado con unos lentes con cámara oculta, decidiera investigar por su propia cuenta. Esto, de nuevo, casi un año después de la estancia de la selección peruana en el hotel.
Jorge Alemany con los lentes con cámara oculta
  • Ante la cámara oculta de Alemany, un mozo del hotel que atendió a la selección nacional dice: «yo tengo la seguridad de que la contaminación se dio en el hotel». El camarero, llamado Anthony Obando, dice también: «han agarrado una tacita o una jarrita, miento, una jarrita donde estaba servido el mate de coca, no la han lavado bien, han metido el té con limón y lo han servido ahí».
  • Obando, siempre ante la cámara oculta de Alemany, indica también que «sí se vendía mate de coca (…) en banquete y puntos de venta».
  • Obando dice que el gerente de alimentos y bebidas del hotel, indicó a él y otros dos camareros cambiar su versión de lo ocurrido. Según Obando, lo hicieron porque «te podían botar».
  • Alemany graba con su cámara oculta a otro trabajador del hotel, George Roman, quien según la periodista Paola González «habría preparado el té a Paolo». Roman dice ante la cámara oculta: «tú agarras un recipiente que está de mate de coca adentro, no lo lavas correctamente, no está limpio, sigue estando de mate de coca, nada más».
  • Un cuarto testimonio, este sí frente a las cámaras de Domingo al día, de otro extrabajador del hotel, Luis Escate, sirve para confirmar que, en palabras de la periodista Paola González, «los estándares de limpieza no se cumplían a cabalidad».
  • Hay un quinto testimonio, otro extrabajador del hotel, que indica que una vez Obando «nos confesó que él había sido partícipe directamente de eso».
  • Para terminar, la periodista Paola González le pregunta a Jorge Alemany si tiene miedo. Este responde: «En este país, y tú lo sabes mejor que yo, por un celular te matan. Por una información como esta por supuesto yo sé que mi vida puede hasta correr peligro. Ya lo hago público de aquí, si algo me ocurre es Swissotel».

Esa información podría resumirse en dos puntos claves, siempre según los testimonios presentes en el reportaje televisivo:

  • El hotel sí vendía mate de coca.
  • El protocolo de seguridad alimentaria del hotel era un desastre y eso permitió que se sirviera al capitán de la selección peruana un té con limón de una jarrita donde previamente se habría servido mate de coca, lo que produjo la contaminación cruzada que derivó en el resultado analítico adverso.

Como era previsible, el reportaje ha suscitado una ola de comentarios, artículos, opiniones y demás en la prensa y redes sociales peruanas. Todos, o la inmensa mayoría, dando por buenos los testimonios de los extrabajadores y trabajadores del hotel y, en consecuencia, acusando al Swissotel de mentir y perjudicar a Paolo Guerrero.

Según estos comentarios, los testimonios del reportaje de Domingo al día, demostrarían que Guerrero es inocente. Porque como, por ejemplo, señala en su columna del diario Perú21 el analista Augusto Rey (las negritas son mías):

Paolo Guerrero acudió a todas las instancias para demostrar su inocencia. Algunos lo acusaron de drogadicto. Le dijeron cocainómano, pero dio la cara. Eso es bastante valiente en un país donde una denuncia suele ser una sentencia. Se defendió con consistencia y mantuvo su versión. Se enfrentó a los medios y a sus detractores que aprovecharon el momento para hacerlo leña.

Los adjetivos que le llovieron en redes fueron injustos, igual que la sanción que lo alejó por meses de la cancha y de su trabajo. Aun así, cumplió su condena, pero hoy sale una versión de los hechos bastante creíble que demostraría su absoluta inocencia, una sobre la que varios nunca tuvimos dudas.

La pregunta aquí, que nadie o casi nadie se hace, es: ¿»su absoluta inocencia» de qué? O, de otra forma, ¿por qué fue sancionado en última instancia Paolo Guerrero?

La respuesta es sencilla y se encuentra en un documento que, al parecer, ninguno de los muchos comentaristas en medios y redes sociales, ha podido o querido consultar. El laudo del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS por sus siglas en francés, o CAS por sus siglas en inglés):

El laudo emitido por el TAS/CAS el 14 de mayo de 2018 consta de 20 páginas y determinaba lo siguiente:

En resumen: Guerrero debía cumplir una sanción de 14 meses por haber violado el art. 6 del reglamento Anti-Doping de la FIFA («Presencia de una sustancia prohibida o de sus metabolitos o marcadores en la muestra de un jugador»).

Pero, ¿cómo es que llegó esa sustancia prohibida al cuerpo de Guerrero según el Tribunal?

El laudo del TAS/CAS es pródigo y prolijo en sus explicaciones. Primero, en el punto 67 señala que hay cuatro posibles fuentes:

  1. uso de cocaína.
  2. un té bebido en el comedor privado de la selección peruana del Swissotel en Lima el día 5 de octubre (T1)* (en el documento del laudo del TAS/CAS hay un pequeño error, en realidad sería el 3 de octubre, dos días antes del partido que fue jugado en Buenos Aires el 5 de octubre).
  3. un té bebido en el área de visitas del mismo hotel el mismo día (T2).
  4. un té bebido a la mañana siguiente del partido en Buenos Aires (T3).

El punto 68 indica que el Tribunal está «en general satisfecho con que el señor Guerrero ha establecido en un estándar no menor al 51% o, como se dice coloquialmente, con las justas, que la fuente de la sustancia prohibida fue un mate de coca».

El punto 69 señala que el tribunal rechaza tanto T1 (un té bebido en el comedor privado de la selección) como T3 (un té bebido a la mañana siguiente del partido en Buenos Aires).

A continuación, en el punto 70, el Tribunal indica que descarta el consumo de cocaína y considera probado T2 (un té bebido en el área de visitas del mismo hotel el mismo día) porque:

  • La cantidad de la sustancia prohibida encontrada en la muestra del señor Guerrero, de acuerdo a los dos expertos consultados, es consistente con cualquiera de los dos supuestos.
  • Ambos expertos consideran que la contaminación por mate de coca debido a una jarra o jarrita de té en donde otro té ha sido servido produciría una concentración menor a la cantidad encontrada.
  • Ambos expertos concuerdan en que el examen capilar elimina la posibilidad de que el señor Guerrero sea un consumidor habitual de la droga, si bien ambos también concuerdan, aunque con diferentes grados de énfasis, en que no puede descartarse un único uso de la droga en los siete días previos a la prueba.
  • Sería imprudente, si bien no inaudito, que un futbolista con un partido importante programado para como mucho una semana después tomara una droga que no va a mejorar su rendimiento en el campo de juego, que incluso podría ser contraproducente y que es tan fácil de detectar.
  • El señor Guerrero no solo tiene, hasta ahora y por un periodo prolongado de tiempo, un record impoluto en lo que concierne a controles antidoping sino que es también embajador y, de hecho, imagen de campañas por un deporte libre de drogas. El uso de la droga, si este fuera revelado, dañaría seriamente su reputación; el panel considera que puede tomar en consideración para el conjunto de la evaluación la improbabilidad de que asumiera un riesgo así.

Es decir, debido a la reputación de Guerrero y a las pruebas aportadas por él mismo, el Tribunal descartó la posibilidad del consumo de cocaína. Lo que dejó al Tribunal con una única respuesta. La denominada T2: un té bebido en el área de visitas del Swissotel durante la concentración de la selección peruana el día 5 de octubre de 2017.

Esto parecería dar alas a la teoría de la contaminación cruzada esgrimida en el reportaje de Domingo al día pero en realidad lo que hace es descartarla.

¿Por qué?

Porque el mismo Tribunal lo hace en el punto 70.2 ya indicado, en base al testimonio de dos expertos consultados durante el proceso:

Repito:

Ambos expertos consideran que la contaminación por mate de coca debido a una jarra o jarrita de té en donde otro té ha sido servido produciría una concentración menor a la cantidad encontrada.

Entonces, si Guerrero no fue sancionado por consumo de cocaína ni por haber bebido un té que contenía trazas de mate de coca, ¿cuál fue la motivación de la sanción?

Una vez más, el laudo del TAS/CAS es meridianamente claro al respecto:

75. Los pasajes claves del testimonio del señor Guerrero ante el Tribunal fueron aquellos en que describió sus suposiciones cuando tomó el té el día en cuestión. El señor Guerrero asumió que había protocolos en marcha tanto en el comedor privado de los jugadores como el salón de visitantes. De hecho, como ha testificado la nutricionista [de la selección], el señor Guerrero estaba en lo cierto respecto al primero pero no al segundo. En base a esa falsa premisa, él luego asumió que el té que bebió en T2 (el salón de visitantes) era el mismo que bebió en T1 (el comedor privado). Ahí, en base a la evidencia analizada por el Tribunal, el señor Guerrero estaba equivocado. Ambos tés eran, de hecho, diferentes.

76. El Tribunal no cuestiona la veracidad del testimonio del señor Guerrero a la hora de explicar que estas fueron sus suposiciones. Como jugador experimentado –habiendo jugado profesionalmente por muchos años en Europa y Sudamérica– está acostumbrado a que los responsables del equipo proporcionen áreas seguras, tanto en locales de entrenamiento como durante los días de partido, tanto en lo que respecta a seguridad física como a no ser expuesto a comida o bebidas peligrosas, incluidas aquellas que puedan contener sustancias prohibidas. Pero el Tribunal observa que estas, y así lo admite el jugador, no eran sino suposiciones. Nunca preguntó a los responsables si había protocolos establecidos, ni dónde regían estos. Si estos regían en la sala de visitantes, que era un ambiente diferente en muchos aspectos al comedor privado, sobre todo respecto a quién podía acceder a él.

77. El Tribunal, sin embargo, duda de que el señor Guerrero haya inspeccionado, incluso en T1 (el comedor privado), la etiqueta del té que se le sirvió para verificar que se trataba de un anís. Dadas sus suposiciones acerca del comedor privado como un ambiente seguro, no habría necesidad de ello. Además, su descripción del filtrante que le fue servido en T1 señalaba que era de la marca Lipton’s McCollins, o sea amarillo, cuando según la evidencia aportada por WADA este era azul.

En otro momento, el Tribunal señala que «había varias maneras en que el señor Guerrero, en lugar de confiar en suposiciones, podía haber cumplido con su principal deber personal como atleta de asegurar que ninguna sustancia prohibida ingresara a su cuerpo».

Es decir, el TAS/CAS culpa a Paolo Guerrero de negligencia. De no haber sido lo suficientemente responsable respecto a qué comió o bebió pese a que se encontraba en un área no protegida.

Y lo hace dejando claro que, a su entender y en base al testimonio de dos expertos, una posible contaminación cruzada no fue la causa del resultado analítico. O sea, según el TAS/CAS, Guerrero habría bebido un mate de coca sin darse cuenta de ello. Esto señalan los puntos 70.8 y 70.9 del laudo:

  • El Swissotel sí tenía mate de coca, de la marca Delisse, disponible para sus huéspedes.
  • Hay evidencia considerable, proveniente del señor Guerrero y sus amigos, que el Panel ha escuchado y visto, de que bebió té en el salón de visitantes. T2 («un té bebido en el área de visitas del mismo hotel el mismo día») fue servido al señor Guerrero en un área donde, como testificó la nutricionista ante el Comité Disciplinario de la FIFA, no había protocolos de seguridad para alimentos y bebidas. No hay entonces el mismo nivel de imposibilidad de servir un mate de coca en T2 que sí había en T1. Además, como se explica abajo, el Tribunal duda de que, como él mismo dice, el señor Guerrero le haya dejado claro al camarero que quería un té de anís. El Tribunal considera más probable que se le pidiera un mate y, en consecuencia y sin error de su parte, le haya servido al señor Guerrero un mate de coca.

Volvamos entonces a las supuestas revelaciones del reportaje televisivo de Domingo al día. ¿Se acuerdan? Son estas:

  • El hotel sí vendía mate de coca.
  • El protocolo de seguridad alimentaria del hotel era un desastre y eso permitió que se sirviera al capitán de la selección peruana un té con limón de una jarrita donde previamente se habría servido mate de coca, lo que produjo la contaminación cruzada que derivó en el resultado analítico adverso. (punto aparte: los trabajadores y extrabajadores del Swissotel hablan en todo momento de un «té con limón», mientras que ante el TAS/CAS Guerrero indicó que pidió un «anís»)

Lo primero quedó establecido ya por el TAS/CAS en mayo del año pasado. Lo segundo, como he explicado detalladamente, fue descartado como explicación. Repito, en palabras del Tribunal: «Ambos expertos consideran que la contaminación por mate de coca debido a una jarra o tetera en donde otro té ha sido servido produciría una concentración menor a la cantidad encontrada«.

Comentario aparte merece la negativa del Swissotel a colaborar en un inicio en la investigación. Y el haber eliminado el mate de coca de su carta una vez ocurrido el escándalo. El propio Tribunal hace referencia a este pésimo manejo de crisis del hotel y señala: «la inferencia del Tribunal es que la gerencial del hotel estaba preocupada porque, con razón o no, pudieran ser objeto de críticas o incluso se les exigiera una compensación por poner la carrera del señor Guerrero en peligro al servirle una bebida que contenía una sustancia prohibida, y por ende intentó ocultar cualquier rastro que pudiera haber conducido a esta situación».

¿Prueba ello que el Swissotel es responsable de la situación del capitán de la selección peruana? No lo considera así el TAS/CAS. Se trata, a su entender, de un mal manejo de crisis, que a estas alturas resulta evidente para cualquiera que haya seguido el caso con cierta atención.

¿Qué hay entonces en las supuestas revelaciones del reportaje televisivo que demuestre la «absoluta inocencia» de Paolo Guerrero? Nada. Recordemos, según los testimonios presentes en el reportaje, en el hotel se le habría servido al futbolista un té con limón en una jarrita usada previamente para servir mate de coca.

Si el Tribunal, como he explicado, descartó el consumo de cocaína y descartó la contaminación cruzada como causas del resultado analítico adverso, los testimonios de trabajadores y extrabajadores del Swissotel asegurando que se sirvió un té contaminado a Guerrero –y tendrán que probarlo, me imagino, aunque para la periodista de Domingo al día y los comentaristas de otros medios y redes sociales no parezca necesario– en realidad no significan absolutamente nada.

*Como me hace ver en Twitter el usuario @notoriusmatsuda, en el documento del TAS/CAS hay un error en las fechas. En el momento en que explica las posibles fuentes de la sustancia prohibida, en el punto 67, indica «tea drunk in the Peruvian national team’s private dining room in the Swisshotel in Lima on October 5th» y luego repite esa fecha. Pero, en otro momento, en los antecedentes, sí se señala correctamente que los hechos habrían ocurrido en la «concentración del 3 de octubre» o «dos días antes del partido del 5 de octubre». Es una errata que no afecta al fondo de la resolución.