Notre Dame, Nostradamus y la estructura de nuestra desinformación

Hace casi un mes, el día 24 de marzo, el diario peruano El Comercio publicitaba en su edición impresa y página web el lanzamiento de una campaña contra las llamadas «fake news», en alianza con los otros diez medios integrantes del Grupo de Diarios de América (GDA). Esta es la doble página del anuncio en el diario impreso:

Así titulaba El Comercio en su página web:

La nota abría con este video:

Y en el cuerpo del texto podía leerse (las negritas son mías):

Estamos inmersos dentro de una era de información, donde las noticias están a la orden del día. Donde la tecnología, las redes sociales y los medios de comunicación trabajan de la mano. Pero así como es una ventaja tener fácil acceso a la información, también hacemos caso a las noticias falsas o ‘Fake News’, que ponen en riesgo la reputación y confianza de medios de comunicación.

‘Fake News’ se traduce al español como ‘noticias falsas’. Son las noticias que carecen de veracidad y que son transmitidas a través de portales de noticias, medios de comunicación y difundidas por las redes sociales como si fuese una información verídica.

A inicios de año periodistas de El Comercio junto a editores de medios del Grupo de Diarios América (GDA) se reunieron en Lima para concientizar sobre la importancia de las buenas practicas periodísticas y combatir la desinformación y ‘Fake News’ en sus medios.

(…)

Las buenas prácticas del periodismo son una responsabilidad que no solo recae en los periodistas, lograr la transparencia y confianza del consumidores es un trabajo en conjunto de todo el medio de comunicación.

La verificación de una noticia, el averiguar la procedencia, antes de difundirla es el trabajo de todo comunicador y la repercusión de ello son los miles de rebotes que una noticia puede tener luego de ser expuesta. Desde El Comercio, a través de nuestros Principios Rectores, nos hemos unido a la lucha por mantenerlos no solo informados, sino bien informados.

Gracias a una generosa invitación de los responsables de El Comercio, yo participé de un almuerzo en el marco de esa reunión de «periodistas de El Comercio junto a editores de medios del Grupo de Diarios América». Fue una conversación distendida en la que compartimos dudas y preocupación por el estado actual de la industria, hablé del trabajo que realicé para mi libro y convenimos todos en la importancia que tiene, hoy más que nunca, la confianza de la audiencia en los medios. Tanto desde un punto de vista estrictamente periodístico como de negocio.

Otros medios del GDA, como La Nación (Argentina), El Universal (México) o El Tiempo (Colombia), también se hicieron eco de la campaña. Este último publicaba un editorial titulado con cierta grandilocuencia: «Alianza contra la mentira». En el texto podía leerse (las negritas son mías):

Conscientes de que es a sus lectores y audiencias a quienes se deben –en cualquier plataforma–, el GDA hace un llamado al consumo de información que emane de sitios confiables, al tiempo que emprende una campaña para erradicar las falsas noticias, advertir de quiénes las promueven y contribuir al fortalecimiento de mecanismos que generen tranquilidad hacia medios y periodistas.

Las ‘fake news’, como se conocen popularmente, han propiciado una serie de acontecimientos con consecuencias terribles, entre ellas poner en tela de juicio la legitimidad de un gobierno o promover su ascenso, torcer la voluntad de un pueblo o socavar los cimientos de la democracia. No es un asunto de poca entidad, sino una epidemia que lleva a cuestionarnos sobre nuestro papel como forjadores de opinión, pero también como retransmisores de lo que se publica en redes y portales. Decir no a las noticias falsas es un imperativo nuestro, sin duda, pero también de la sociedad en general.

Por suerte, el GDA no tuvo que esperar mucho para poner a prueba sus «buenas prácticas periodísticas» y sus esfuerzos por «combatir la desinformación».

Como casi todos los lectores sabrán, hace una semana, el lunes 15 de abril, la famosa catedral de Notre Dame en París ardió en un incendio. Todos los medios del mundo pusieron el ojo en la capital francesa y cubrieron de forma exhaustiva lo que se ha considerado una tragedia cultural que afecta a toda la Humanidad. Aquí pueden ver dos muy buenos reportajes sobre cómo se propagó el fuego y cuál es el alcance de los daños de la catedral.

Esta de abajo es una amplia selección de portadas de diarios europeos del día martes 16 compiladas por un usuario de Twitter:

Y estas son las portadas de algunos de los diarios del GDA en Latinoamérica:

La oferta informativa en los sitios web fue igual de unánime y abundante. Para poner un solo ejemplo: la edición online del diario El Comercio de Perú publicó entre el lunes 15 y el martes 16 más de sesenta notas distintas agrupadas bajo el tag «Notre Dame».

Entre ellas había una que me llamó la atención.

La vi antes en otro diario peruano, cuya vocación y empeño por difundir teorías de la conspiración y otras formas iguales o peores de desinformación hace tiempo ya que dejaron de sorprenderme:

Poco después de compartir la imagen en redes sociales, un contacto me hizo ver que La República no era el único medio peruano avivando las llamas de la superstición:

La nota publicada por El Comercio dice así (las negritas son mías):

«Un símbolo de la cristiandad en Francia o España arderá en fuego purificador. Nuestra señora llorará por todos nosotros y brillará en la lejanía», este es uno de los fragmentos que circula en redes sociales, otorgado al famoso libro ‘Las Profecías’ (1555), que supuestamente predice eventos futuros en el mundo y fue escrito por el médico y astrólogo francés Michel Nostradamus.

Este fragmento fue desempolvado en internet este lunes luego del incendio de la Catedral de Notre Dame que convirtió en cenizas el techo y la emblemática torre de la aguja. Usuarios en redes sociales han comentado que este fragmento había advertido este trágico evento.

Esta hipótesis empezó a circular debido a que la famosa astróloga Jessica Adams publicó un blog sobre este asunto. Allí menciona que el «horóscopo de Notre Dame» da pistas de que este evento del que habló el francés iba a a ocurrir justo el 15 de abril de 2019.

«Lo que tenemos aquí es Chiron, de hecho, al ‘jefe de Aries’ a solo tres grados del signo zodiacal. El sol, que arde de naranja al atardecer en París al caer Notre Dame, también se encuentra en Aries, en esta carta astrológica establecida para el lunes 15 de abril de 2019 a las 5.50 pm, París, Francia. La conmoción del momento es mostrada por Urano en 2 Tauro, haciendo un semisextil casi exacto para Quirón. De hecho, esta es una alineación que solo podría suceder una vez cada 80 años. La Luna está en 3 Virgo, exactamente quincunx Quirón».

Esta teoría conspirativa de la gran pérdida patrimonial es debatida por otros, quienes aseguran que esto no es cierto y en realidad el apunte de Nostradamus se refiere a Luis XIV y a la Guerra de Sucesión Española en 1702. Aseguran que lo que el profeta predijo fue el agitado y extenso siglo que siguió, que inició con la invasión de Francia a Italia en 1802 y Napoleón autoproclamándose como rey de la misma en 1805.

Entre tanto, las autoridades francesas priorizan la hipótesis de un origen accidental del incendio que devastó durante horas la catedral, al tiempo que investigadores comienzan a interrogar a testigos.

Nostradamus, o Michel de Nostredame, fue un médico, astrólogo y escritor francés nacido en Provenza a principios del siglo XVI, que publicó en 1555 su libro más conocido, una compilación de cuartetos poéticos titulada Les Prophéties, que fue actualizando años después. Antes, a partir de 1550, había empezado a publicar también una serie de textos astrológicos llamados Almanachs, en los que acumulaba centenares de supuestas profecías año a año. La obra de Nostradamus fue muy popular en su época y, pese a su muerte en 1566, sus libros han seguido imprimiéndose y concitando la atención de los aficionados a la astrología y superstición.

Cada vez que tiene lugar un acontecimiento de importancia global que resulta difícil de explicar o que despierta recelo o temor en mucha gente, no falta quien asegure que este ya había sido pronosticado en algún texto de Nostradamus. Quizá el ejemplo mayor sean los atentados del 11 de setiembre.

Internet está repleto de páginas que aseguran que la caída de las Torres Gemelas ya se encontraba descrita en Les Prophéties. Por supuesto, esto es una tontería. Aquí, por si hacía falta, el site Snopes, página pionera a la hora de desmontar bulos y patrañas en Internet, desmontaba la supuesta profecía de Nostradamus a las pocas semanas de ocurridos los atentados.

Volvamos ahora a la nota publicada por El Comercio, que curiosamente viene firmada por otro diario miembro del GDA:

Así que, como aconsejaba el propio diario El Comercio en su campaña contra las «fake news», decidí «averiguar la procedencia» y verificar qué decía El Tiempo acerca de Nostradamus y su profecía sobre Notre Dame. Bastó con una sencilla búsqueda de Google para dar con esto:

El titular y cuerpo del texto eran idénticos en las notas de ambos diarios. Solo se diferenciaban en la bajada. Mientras El Tiempo hacía énfasis en lo dicho por la «famosa astróloga Jessica Adams…que se volvió viral» (!!!), en El Comercio afirmaban lo siguiente:

Esta teoría conspirativa sobre el incendio de Notre Dame es debatida por otros, quienes aseguran que esto no es cierto y en realidad el apunte de Nostradamus se refiere a otros sucesos de la historia.

Es decir, según El Comercio, el problema no se encuentra en difundir una «teoría conspirativa» (como el o la redactora anónima la califica) sino en que hay quienes «aseguran que…en realidad el apunte de Nostradamus se refiere a otros sucesos de la historia».

Me pudo la curiosidad, así que fui a buscar qué otro medio del GDA, esa «alianza contra la mentira», había también invocado el espíritu de Nostradamus de cara a la tragedia parisina. No tardé mucho. El Nacional de Venezuela publicaba exactamente la misma nota que sus pares peruano y colombiano, con la bajada que ya había visto en El Tiempo:

Por su parte, el representante argentino del Grupo de Diarios de América, La Nación, se mostraba más osado que sus homólogos –que se refugiaban en dos signos de interrogación para esconder su irresponsabilidad en la diseminación de teorías conspirativas– y afirmaba con rotundidad:

La nota de La Nación era más corta que la de El Comercio y El Tiempo, pero mencionaba también el supuesto escrito donde Nostradamus vaticinaba el incendio de la catedral ocurrido el lunes 15 de abril de 2019:

Un símbolo de la cristiandad en Francia o España arderá en fuego purificador. Nuestra Señora llorará por todos nosotros y brillará en la lejanía. Con la entrada de la primavera una iglesia de todos los tiempos arderá por los pecadores.

El texto citado por El Tiempo, El Comercio y El Nacional no incluía la última oración que arriba marqué en negritas y quedaba así:

Un símbolo de la cristiandad en Francia o España arderá en fuego purificador. Nuestra señora llorará por todos nosotros y brillará en la lejanía.

Según los primeros tres diarios, «este es uno de los fragmentos que circula en redes sociales otorgado al famoso libro ‘Las Profecías'» (sic); mientras que para La Nación, es la «frase que rescatan los exégetas del boticario y adivino francés cuyas profecías fueron publicadas en 1555, bajo el título de Propheties».

Dejemos por un momento de lado el hecho de publicar como cierto en un titular que una supuesta profecía se ha cumplido (La Nación), o de insinuar la posibilidad de que Nostradamus sea, en efecto, un adivino con poderes paranormales que profetizó hace casi 500 años una serie de desastres, entre ellos el incendio de la catedral de Notre Dame (El Tiempo, El Comercio y El Nacional).

Supongamos que con ese «otorgado» el o la periodista autor(a) de la nota en El Tiempo ha querido decir «atribuido». Entonces, según los cuatro diarios del GDA exégetas de Nostradamus, ese fragmento sería obra o, al menos, habría sido atribuido a Las Profecías. Pero, ¿por qué atribuido? ¿Acaso no es posible comprobar si el astrólogo francés, en efecto, escribió esas palabras?

Como decía varios párrafos arriba, la obra de Nostradamus lleva unos cuantos siglos siendo tremendamente popular y es, por ende, muy sencillo acceder a ella. Así que, primero, hice lo más fácil: cogí el fragmento citado por los tres diarios y realicé una búsqueda de Google.

Por supuesto, todos los resultados que encontré en esa primera búsqueda hacían referencia –a posteriori– a cómo Nostradamus había pronosticado el desastre de Notre Dame. Así que, a continuación, aislé la búsqueda para obtener solo resultados anteriores al 15 de abril, fecha del incendio.

Para mi sorpresa, no encontré nada. Ni un solo resultado anterior al 15 de abril que citara la profecía de Nostradamus. Ni uno. Aquí recordé que la nota de El Tiempo, y debido a ello las de El Comercio y El Nacional, citaban un tuit como fuente del «fragmento» que «había advertido este trágico evento». Este es el tuit:

El tuit de @CHAVASILVA25 fue publicado el mismo día 15 a las 2:28 pm hora de Bogotá, Colombia, alrededor de tres horas después que empezara el incendio en París. Dejemos de lado ahora que los tres diarios citaban como fuente de autoridad un tuit de un usuario o usuaria que cuenta con 238 seguidores y que se define como «opinatologa (empírica )» (sic) y volvamos a concentrarnos en el texto de la «profecía».

Como no encontré en Google ninguna referencia al supuesto fragmento profético de Nostradamus, decidí buscar también en Twitter, utilizando tanto el texto citado como la palabra «Nostradamus» y el hashtag #Nostradamus. De nuevo, no encontré ninguna mención anterior al 15 de abril que aludiera a «Un símbolo de la cristiandad en Francia o España arderá en fuego purificador».

A continuación, como Google y Twitter no me daban respuesta, descargué dos ediciones distintas de Les Prophéties, una en el original francés con traducción al inglés y otra en español. Las profecías está dividido en diez centurias, cada una compuesta, como su nombre indica, por casi un centenar de cuartetos.

Por supuesto, como era de esperar a estas alturas, el dichoso fragmento citado por los cuatro diarios del GDA no se encuentra por ningún lado entre esos cerca de mil cuartetos escritos por Michele de Nostredame a mediados del siglo XVI. Tampoco, por si les interesa, se encuentra en ninguno de los Almanachs que Nostradamus publicó entre 1550 y 1566.

Intenté conversar con responsables del diario El Tiempo para entender por qué habían publicado la nota que dio origen a los artículos publicados luego por sus colegas del GDA y cuáles habían sido los procesos que lo permitieron.

Me comuniqué primero con quien en su perfil de LinkedIn señala ser el Coordinador de Mesa Digital del diario. Le escribí un mensaje por Twitter solicitándole una dirección de email. Me respondió amablemente diciéndome que le escriba. Lo hice preguntándole si, en efecto, era él uno de los responsables del contenido de digital del diario y señalando que quería enviarle unas preguntas. Me dijo que sí y me preguntó qué necesitaba. A vuelta de correo, le envié mis dudas sobre el artículo en cuestión. Nunca más obtuve respuesta.

Me comuniqué luego con un editor de El Tiempo que había conocido en esa reunión de principios de año en Lima que mencionaba la nota de El Comercio sobre la campaña del GDA contra las «fake news». Cuando le expliqué la razón de mi mensaje, me dijo que veía que esa nota era «del puntocom» y me facilitó el contacto de tres personas que podrían ayudarme. Verifiqué que dos de los tres sí tenían responsabilidades en el área digital del diario y les escribí.

Pasados unos días sin obtener respuesta, volví a escribirle al editor que había conocido brevemente en Lima. Me respondió de inmediato diciéndome «cuál es puntualmente la duda que tienes» y «me dicen los editores que estás cuestionando el perfil editorial de la nota». Le ofrecí enviarle el mensaje que les había dirigido a sus editores. Se lo envié. No volví a obtener respuesta.

Hice lo mismo con dos responsables del área digital del diario El Comercio. Les escribí por WhatsApp señalando que tenía algunas preguntas. Uno de ellos nunca me respondió. El otro me dijo que estaba haciendo lo posible porque algún editor del contenido digital del diario me respondiera. Esperé varios días pero tampoco fue posible.

Recapitulemos: cuatro de los diarios más importantes de América Latina, miembros de un «un consorcio exclusivo integrado por los once periódicos independientes con más influencia» de la región, que de manera entusiasta lanzaron hace menos de un mes una campaña contra las «noticias falsas» donde señalaban que la «verificación de una noticia, el averiguar la procedencia, antes de difundirla» es «el trabajo de todo comunicador», publican al unísono que un astrólogo muerto en 1566 predijo un incendio producido en abril de 2019.

No contentos con eso, con utilizar sus plataformas para difundir superchería y teorías de la conspiración, ni siquiera comprueban si el supuesto texto del astrólogo muerto hace más de 400 años existe o no. Porque no existe, claro. ¿De dónde sacaron que un texto del astrólogo francés había pronosticado el incendio? De un tuit. Ya saben:

Por suerte, la catedral de Notre Dame logró sobrevivir al incendio y se encuentra «estructuralmente bien», según lo dicho por las autoridades francesas luego de una primera inspección ya con las llamas apagadas.

Lastimosamente, no puede decirse lo mismo de los diarios que, pese a campañas y editoriales bienintencionados, siguen publicando mentiras y difundiendo desinformación día tras día. Y con ello, como bien señalaba la campaña contra las «noticias falsas» de El Comercio, «ponen en riesgo la reputación y confianza de medios de comunicación».

3 comentarios en “Notre Dame, Nostradamus y la estructura de nuestra desinformación

  1. Marcial dijo:

    Saludo a la bandera o es que los jefes o promotores de dichas políticas no hacen su chamba y se la llevan fácil. Los canales de tv en los que tienen acciones también son fuente de superchería barata, tribuna de charlatanes y vendedores de cebo de culebra. Les chupa un huevo que la gente se informe bien. Da gusto que aún existan periodistas como tú que si se tomen la molestia de realizar un trabajo bien documentado y bregar contra esta tira de asnos que lo único que publican es resultado de su procrastinación diaria al que le llaman trabajo.

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