El Vicerrectorado Académico de la PUCP y las “consecuencias” de la corrección política

Pese a que intento evitarlo, de rato en rato todavía caigo en el newsfeed de Facebook atraído por fotos y memes compartidos por amigos. Desde que la red social de Mark Zuckerberg ha pasado a privilegiar ese tipo de contenido frente a artículos o links a medios, mi interés como usuario ha decaído.

Sin embargo, de tanto en tanto, mientras hago scroll abajo en el newsfeed, algo captura mi atención. Esta vez se trata de un post del Comando Plath que alguno de mis contactos, no recuerdo quién, había compartido. El post era este:

 

Para quienes no lo sepan, Comando Plath es un colectivo feminista muy activo en redes sociales (cuenta también con un blog). Según su propia información en Facebook, se trata de “un grupo de mujeres escritoras, artistas e intelectuales cuyo fin es visibilizar nuestro trabajo y denunciar la violencia del sistema patriarcal”. En su post las integrantes del Comando Plath criticaban un artículo publicado en la página web del Vicerrectorado Académico de la Pontifica Universidad Católica del Perú, titulado La otra cara de la corrección política o la muerte de la ironía.

Como el debate acerca de la corrección política y sus alcances en campus universitarios es uno de mis placeres culposos, y como además la Universidad Católica peruana se tiene a sí misma como uno de los máximos baluartes de los valores progresistas en el país, valores que en buena medida yo comparto, no pude evitar la tentación y di click.

El artículo había sido publicado el día 28 de junio y no llevaba firma. Es decir, al encontrarse en el site oficial del Vicerrectorado y no tener un autor específico, no es descabellado asumir que lo en él expuesto constituye una posición oficial de esta oficina de la Universidad Católica.

¿Qué es el Vicerrectorado Académico? Según su propia página web, se trata del órgano de la universidad “encargado de la conducción, gestión e innovación académica de la Universidad, tanto en el pregrado como en el posgrado, en las modalidades presenciales, semipresenciales y virtuales, además de la educación continua”.

El artículo llevaba la siguiente bajada:

Las reivindicaciones identitarias en la universidad responden a una deuda histórica largamente vencida, pero ¿qué tipo de consecuencias podemos esperar frente a los rápidos cambios planteados?

Buena pregunta. ¿Qué consecuencias podemos esperar ante esas reivindicaciones? Por otro lado, ¿cuáles son esas reivindicaciones?

Nos lo aclara –es un decir– el primer párrafo (las negritas son mías, los links del original):

Los logros de justicia social en la forma de reconocimientos identitarios han tenido grandes repercusiones en las expectativas de los jóvenes sobre cómo debe ser su experiencia universitaria. Muchos estudiantes esperan que los discursos y prácticas que sostienen formas sistemáticas de opresión (discriminación de género, racial, por origen, etc.) tanto explicita como implícitamente sean pública e institucionalmente rechazadas. Esta es la posición que han adoptado numerosas entidades, por lo que han tomado medidas para identificar y sancionar a los profesores y alumnos que comentan faltas (ver 1, 2 y 3). La reivindicación de poblaciones históricamente oprimidas y la visibilización de las formas de violencia que han sufrido son deudas largamente vencidas. Muchos campus universitarios están transformándose en espacios seguros para este reconocimiento y con buenas razones. Sin embargo, estos vertiginosos cambios pueden llegar a tener consecuencias no deseadas y generar un grave rechazo dentro y fuera de la comunidad académica. Debemos explorar cómo.

Pasemos un momento por alto esa prosa abigarrada. Se trata, entonces, de reivindicaciones de “poblaciones históricamente oprimidas” y de estudiantes que esperan que “formas sistemáticas de opresión (discriminación de género, racial, por origen, etc.)” sean rechazadas “pública e institucionalmente”. Vale.

¿Y las consecuencias? Ahí lo dice. Se trata de “consecuencias no deseadas y [que pueden] generar un grave rechazo dentro y fuera de la comunidad académica”. Consecuencias negativas. ¿No hay consecuencias positivas? Seguro, quién sabe. Aquí hemos venido a hablar de las malas. Ok. ¿Como cuáles?

Voy a reseñar brevemente las tres primeras. Haría falta otro post entero para cada una. La que me interesa, en realidad, es la última.

Según este artículo, obra del Vicerrectorado Académico de la Pontifica Universidad Católica del Perú, la primera consecuencia indeseable es que esa reivindicaciones –léase el “rechazo institucional y público a formas sistemáticas de opresión”– pueden ser perjudiciales debido a que “la respuesta de un grupo de la población estudiantil hacia este giro conceptual ha sido en ocasiones tremendamente violenta”. Tremendamente violenta. Bueno.

La segunda consecuencia es que el avance de esas reivindicaciones –de nuevo, el “rechazo institucional y público a formas sistemáticas de opresión”– puede conducir a “la falta de diálogo entre diferentes facciones ideológicas y posiciones políticas al explotar la desfasada concepción de la universidad como santuario”.

¿No es la universidad, léase sus órganos y profesores, quien debe promover ese diálogo? ¿Qué hace la universidad ante los escollos para el diálogo que puedan presentarse? ¿Echar la pelota a los alumnos para que no se excedan en sus reivindicaciones? ¿En serio?

Como tercera consecuencia, el artículo lista “un miedo latente de ser injustamente acusado de acoso y las consecuencias que tiene para las carreras profesionales de las mujeres”. Y prosigue:

Se reporta que, en ciertas ocasiones, profesores hombres rechazan o evitan la mentoría a estudiantes mujeres a partir del riesgo de verse implicados en escándalos que puedan repercutir en sus carreras

Existe, dice más adelante un “temor generalizado”. ¿Cuán generalizado? ¿Hay casos reportados en las universidades peruanas? ¿En la Universidad Católica? ¿Cuántos? Lo ignoro, y parece que el redactor anónimo del artículo también porque no se nos dice por ningún lado.

Pero, ya saben, el asunto de fondo es que si hay profesores que rehuyen a sus obligaciones –ejercer de mentores de estudiantes– es culpa de la “reivindicación de poblaciones históricamente oprimidas y la visibilización de las formas de violencia que han sufrido”. ¿De verdad?

Finalmente, y aquí es a donde quería llegar, dice el artículo del Vicerrectorado Académico que “vemos una cierta supresión de libertades de los estudiantes sobre su producción académica”.

¿Dónde? Hay que detenerlo. Esto sí es intolerable. ¿Quiénes son estos estudiantes? ¿Cuántos casos hay reportados? ¿De qué manera se está suprimiendo la libertad en la “producción académica” de estos alumnos?

Así:

Universidades australianas top (Queensland, Sidney, Griffith, Newcastle) están siendo severamente criticadas al ser reportado que se le resta puntaje a los estudiantes por no utilizar lenguaje inclusivo o no binario en sus trabajos. Esto incluye a palabras con el sufijo man tales como man-made o mankind; así como las descripciones de mujeres basadas en una posición secundaria ante alguien o algo tales como “esposa de”, “madre de”, etc. Julie Duck, la decana ejecutiva de la facultad de Humanidades y ciencias sociales de Queensland, justifica las medidas señalando que “se aconseja a los estudiantes evitar el lenguaje de género sesgado de la misma forma que se aconseja eviten el lenguaje racista, los clichés, las contradicciones [en realidad el original dice “contracciones”], los coloquialismos y la jerga en sus ensayos” (sic)

¿Quién es la fuente de la noticia?

The Daily Mail.

Como ya he escrito alguna vez, The Daily Mail no solo es una de las publicaciones en inglés más leídas del mundo sino también una de las que más noticias basura o fake news publica. Que un artículo de una prestigiosa institución universitaria cite a The Daily Mail como fuente de autoridad me puso en guardia. Así que di click y fui a leer la nota citada:Screen Shot 2018-07-04 at 8.27.05 PM

Traduzco:

La corrección política se vuelve loca:
Indignación debido a estudiantes que recibieron bajas calificaciones por utilizar las palabras ‘mankind’ y ‘workmanship’ en sus ensayos. Algunas universidades incluso han prohibido la palabra ‘she’

  • Las universidades están tomando medidas drásticas para parecer políticamente correctas

  • Los alumnos son sancionados por utilizar términos prohibidos

  • El sufijo ‘man’ es calificado como un término sexista y no es tolerado

Según uno avanza en la lectura de la nota, descubre que toda la información que la periodista Brittany Chain ha utilizado proviene de otro medio, aunque este detalle está hábilmente camuflado en este fragmento:

“La gente está perdiendo puntos por utilizar lenguaje de diario porque este no es de género neutral”, dijo a The Courier Mail un estudiante de Política.

Así que di click y me fui a leer The Courier Mail. Este periódico australiano es un tabloide local propiedad del conglomerado de medios de Rupert Murdoch, News Corp. Cubre principalmente la ciudad de Brisbane en el estado de Queensland.

Como la lectura de The Courier Mail es solo para suscriptores, tuve que encontrar alguna forma de acceder al artículo que me interesaba. Lo conseguí a través de pressreader, una aplicación y servicio que permite acceder al contenido de distintos diarios del mundo. Ahí descubrí que la nota había sido portada de la edición del 9 de junio:

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“El fin de la humanidad” gritaba el titular a cuatro columnas. En inglés puede utilizarse indistintamente “humankind” o “mankind” para referirse a la humanidad, de la misma forma que en español podemos decir “el hombre” o “los hombres” para referirnos al ser humano o a la humanidad en su conjunto.

El resto de la nota, que continuaba a doble página en interiores, decía así:

Las mejores universidades del estado están sancionando a sus estudiantes por el uso de palabras como “mankind” y “workmanship” aduciendo que son sexistas.

Debido a una prohibición dictada por la corrección política, los estudiantes están perdiendo puntos en sus calificaciones por utilizar “lenguaje binario”, que incluye palabras como “she” (ella), “man” (hombre) o “wife” (esposa).

Alumnos de la Universidad de Queensland se han quejado de profesores que están persiguiendo el uso de palabras con connotación de género, y penalizándolo con la misma dureza que las faltas ortográficas.

La Universidad Griffith y la Universidad Tecnológica de Queensland también cuentan con políticas para el uso de lenguaje inclusivo que desaconsejan utilizar palabras como “mother” (madre), “housewife” (ama de casa) y “chairman” (presidente).

(…)

Todas las principales universidades de Queensland exigen el uso de “lenguaje inclusivo” en ensayos, trabajos, conferencias y conversaciones. Un ejemplo de normas propias de un “estado niñera” criticadas con dureza por un furioso Simon Birminghan, ministro federal de Educación, así como por el líder de la oposición, Deb Frecklington. Otras palabras como “she”, “man”, “wife” y “mother” han sido prohibidas.

Estudiantes de la Universidad de Queensland se han quejado de profesores que les bajan las calificaciones por utilizar la palabra “mankind” en sus ensayos.

Un estudiante de Política fue sancionado por utilizar el pronombre gramaticalmente correcto “she” para referirse a un auto.

“La gente está perdiendo puntos por utilizar lenguaje de diario porque este no es de género neutral”, dijo a The Courier Mail el estudiante, que pidió permanecer anónimo. “Me bajaron la calificación por utilizar “mankind”…y me referí a un auto de mi propiedad como ‘ella es mi orgullo y alegría'”.

Un estudiante de ciencias recibió una baja calificación por utilizar “mankind” en un ensayo de filosofía del método científico. “Me bajaron 10 puntos, es una cosa tan estúpida que te bajen la calificación por esto. Escuché sobre una chica de otra clase a quien le bajaron la nota por utilizar las palabras “man-made” (artificial, hecho por el hombre) y “sportsmanship” (deportividad). Es un poco ridículo, no puedes prohibir todas las palabras que contengan “man”.

El artículo escrito por la periodista Natasha Bita continúa así durante 1000 palabras. Más adelante, además de recoger los reclamos airados de los dos políticos citados arriba, Bita indica que el manual para escribir ensayos de la facultad de Ciencia Política instruye a los estudiantes para que usen “lenguaje de género neutral”:

“Debe evitarse el uso de ‘he’, ‘him’ o ‘his’ como pronombres estándar; no utilice ‘man’ para referirse a la humanidad en general”, dice. “Tampoco deben usarse pronombres femeninos cuando se refiere a objetos inanimados, por ejemplo para referirse a una embarcación como ‘she'”.

El manual al que hace referencia Bita puede consultarse aquí. Y estos son los dos párrafos que dedica a lo que podemos considerar corrección política:

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Dos párrafos, que suman un total de 148 palabras, en un texto de 18 páginas.

¿Que dicen esos dos párrafos?

Traduzco:

  • Lenguaje de género neutral: Evite el uso de lenguaje de género específico, incluidos términos de género específico para grupos de personas así como la caracterización de grupos como masculinos o femeninos. Debe evitarse el uso de ‘he’, ‘him’ o ‘his’ como pronombres estándar; no utilice ‘man’ para referirse a la humanidad en general. Tampoco deben usarse pronombres femeninos cuando se refiere a objetos inanimados, por ejemplo para referirse a una embarcación como ‘she’.
  • Lenguaje no racista: Términos discriminatorios o prejuiciosos hacia grupos étnicos o raciales son inaceptables en la escritura académica. Cuando se refiera a las personas nativas de Australia, se debe usar el término ‘Aborígenes e isleños de Torres Strait”. Al referirse a una persona que procede de una tradición cultural de habla no-inglesa o cuyo primer idioma no es el inglés debe utilizarse el término ‘tradición de habla no-inglesa”. Por favor, utilice el término ‘comunidad Lesbiana, Gay, Bisexual, Tránsgenero, Intersexual y Queer’. También es apropiado utilizar el acrónimo LGBTIQ.

¿Significa esto que transgredir estas recomendaciones es motivo de sanción o de reducción en las calificaciones? No necesariamente. De hecho, en el mismo artículo la periodista de The Courier Mail cita a la decana interina de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de Queensland, Julie Duck, quien explica:

La facultad no tiene una política de calificar negativamente a los estudiantes que utilicen lenguaje de género específico que vaya más allá de la forma habitual de calificar el uso de split infinitivesapóstrofes mal colocados, utilización errónea de las mayúsculas y demás. A los estudiantes se les aconseja evitar lenguaje de género binario en el mismo sentido que se les aconseja evitar lenguaje racista, clichés, contracciones, coloquialismos y jerga en sus ensayos. Cualquiera de estos asuntos tiene una repercusión mínima en sus calificaciones. Depende del contexto y alcance.

¿Justifican esas recomendaciones la indignación iracunda de los dos políticos citados por la periodista Natasha Bita? Difícilmente.

¿Justifican esas recomendaciones y guías en el uso del lenguaje en trabajos académicos un titular en portada a cuatro columnas como THE END OF MANKIND? Bueno, como poco, es una decisión editorial un tanto caprichosa.

¿Significa esto que, como indica el artículo de la página web del Vicerrectorado Académico de la Universidad Católica, existe una “supresión de libertades de los estudiantes sobre su producción académica”? Digamos que, por lo menos, es bastante discutible.

¿Se ha quejado algún alumno de la Pontificia Universidad Católica de que la “corrección política” suprime sus libertad? No parece. Imagino que si fuera así, el anónimo redactor de ese artículo en el site del Vicerrectorado Académico no perdería ocasión de mencionarlo.

¿Qué estudiantes sí se han quejado? Dos alumnos sin nombre de la Universidad de Queensland en Australia. Por cierto, esto según el artículo publicado por un tabloide australiano que, como he explicado líneas arriba, parece más interesado en atizar el fuego sensacionalista –soflamas airadas de políticos necesitados de focos mediáticos incluidas– que en relatar de forma rigurosa lo que ocurre en las universidades australianas con el fascinante debate sobre los alcances de lo políticamente correcto y el posible conflicto con la libertad de expresión y de cátedra.

No sé en Australia, pero en los campus universitarios norteamericanos sí está teniendo lugar un interesantísimo debate al respecto. Mucha prensa seria, así como varios intelectuales, están intentado explicar y profundizar en el tema. A uno y otro lado del espectro ideológico. Aquí hay una serie de links que pueden visitar.

Por supuesto, eso no es lo que hace la pieza de Natasha Bita en The Courier Mail, en la que se basa toda la nota de The Daily Mail que rebota el anónimo redactor del Vicerrectorado Académico de la Católica.

¿Recuerdan cómo se llamaba el artículo en el site del Vicerrectorado Académico?

La otra cara de la corrección política o la muerte de la ironía. 

En realidad, lo irónico –además de que en todo el texto no se explica en ningún sitio por qué estamos ante “la muerte de la ironía”– es que una institución académica del prestigio de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que presume de brindar “una formación ciudadana, humanista, científica e integral de excelencia”, trate un tema así de serio y complejo, en una comunicación institucional además, con esta ligereza.

ACTUALIZACIÓN

Horas después de publicado este post, en la tarde del jueves 5 de julio, la página de Facebook Novedades Académicas PUCP publicó un confuso comunicado titulado Sobre la controversia suscitada por el artículo: “La otra cara de la corrección política o la muerte de la ironía”

Pueden leerlo aquí:

Posted by Novedades Académicas PUCP on Thursday, July 5, 2018

El caso Mariana de Althaus o qué ocurre cuando los bancos son creadores de contenido

La mañana del sábado 4 de noviembre, la cuenta de Twitter de la Fundación BBVA Continental del Perú comenzaba su actividad con este mensaje:

Unos minutos después, y ante el reclamo de algunos usuarios, la cuenta publicó un segundo tuit sobre el tema:

Pueden leer la “columna” que había “generado malestar” y que la Fundación retiró de su muro aquí abajo. La propia autora la colgó en su cuenta personal de Facebook más o menos una hora después:

Este texto se publicó en el facebook de la Fundación del BBVA, donde publico todos los jueves una columna. Como generó…

Posted by Mariana de Althaus on Saturday, November 4, 2017

Mariana de Althaus es una de las artistas e intelectuales más prestigiosas de nuestro país. En los últimos años, su trabajo como dramaturga le ha ganado el aplauso de la crítica y el favor del público. No solo en nuestro país sino también en el extranjero, donde sus obras son representadas de forma habitual en diversos festivales.

Su pieza más conocida, El sistema solar, se estrenó por primera vez en 2012. Desde entonces se ha repuesto innumerables veces, en tablas peruanas e internacionales. Justo este fin de semana, una película basada en la obra y dirigida por el cineasta Bacha Caravedo se ha estrenado en España. El estreno en Perú está previsto para la quincena de noviembre. Aquí pueden ver el tráiler:

Además de su trabajo como dramaturga, De Althaus lleva varios años escribiendo en prensa. Fue columnista del diario Perú21 de abril de 2015 a enero de 2016 (en esa época yo era editor del periódico) y dejó ese espacio para empezar a colaborar con una “columna” en la cuenta de Facebook de la Fundación BBVA Continental.

Pongo “columna” entre comillas porque, hasta ahora, una columna era un espacio de Opinión que se publicaba en un medio de prensa tradicional, ya sea un periódico o una revista. Que la página de Facebook de la fundación cultural de un banco publique columnas es un hecho relativamente novedoso, que le debemos al gigantesco salto cualitativo en la distribución de información que ha supuesto esta red social.

Gracias a Mark Zuckerberg hoy todos somos productores de contenidos y el creador de contenido es el rey. Y esa categoría, “contenido”, es lo suficientemente amplia para que quepan ahí columnas o artículos periodísticos, millones de videos de bebés y gatitos, una señora con una máscara de Chewbacca riendo ante la cámara o mentiras pagadas con dinero ruso para desestabilizar una campaña electoral. A falta de una mejor definición, y por muy vaga que pueda parecer esta, contenido es TODO lo que se comparte en Facebook y otras redes sociales.

Soy amigo de Mariana de Althaus, así que cuando vi el tuit de la Fundación BBVA Continental le envié un mensaje directo de Facebook preguntando qué había ocurrido. Mariana me dijo lo mismo que minutos después colocaría en su muro, como introducción a su columna republicada: “Yo acepté que la saquen [la columna]. Porque el facebook de la Fundación BBVA no es un espacio para la discusión política, es una fundación cultural, y mucha gente se ha ofendido”.

Como leo habitualmente la columna de Mariana me llamó la atención su respuesta. En el espacio que le brinda la Fundación BBVA Continental, Mariana de Althaus escribe sobre los temas más diversos, casi siempre desde un enfoque cultural, pero no solo. Sin ir más lejos, a mediados del mes pasado la autora dedicaba su texto a uno de los temas más discutidos en estos días en Perú: la violencia machista. Aquí pueden leerla:

Vamos Perú

Hace unos días, durante un almuerzo, dos amigos afirmaron sin asomo de duda que Magaly Solier maltrata a su…

Posted by Fundación BBVA Continental on Thursday, October 19, 2017

De Althaus terminaba esa columna así:

El problema de la violencia contra las mujeres es de todos, no va a disminuir si no dejamos de tratarlas como locas, si no dejamos de pensar que se trata de casos aislados, o si rebajamos su importancia comparándolo con otros tipos de violencia también terribles. Aceptar que el problema es de todos es enfrentarlo con empatía y compromiso en nuestras casas, en nuestra comunidad, en nuestro fuero interno. A veces el monstruo no vive fuera. La violencia contra la mujer es sistemático: en el Perú 7 de cada 10 mujeres sufren de maltrato. Nuestra capital es la quinta ciudad más peligrosa para las mujeres en el mundo. Nuestro país ocupa el tercer lugar con más violaciones sexuales en el mundo. Podemos mejorar nuestra marca si nos comprometemos a cambiar nuestras mentalidades. Podemos tener un país más justo con las mujeres y niñas. Sería un tremendo gol, y lo anotaríamos todos juntos. Vamos Perú.

¿Cuál es la diferencia entre esa otra columna de Mariana de Althaus y la que fue retirada este sábado?

Podría citar más columnas de Mariana. Pero mientras revisaba sus colaboraciones anteriores en la página de Facebook de la Fundación BBVA Continental, me topé con las columnas que escribe en la misma página otro escritor.

Como muchos saben en nuestro país, Renato Cisneros, periodista y novelista, es uno de los autores peruanos más exitosos de los últimos años. Sus dos últimas novelas, La distancia que nos separa y Dejarás la tierra, han sido éxitos de venta y han recibido múltiples halagos de parte de la prensa. Cisneros, al igual que De Althaus, publica semanalmente una columna en la página de la Fundación BBVA Continental. La última de ellas, titulada ‘Matar’, es esta:

—MATAR—

«Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre»
Sebastián Castellio

«Cuando tengas una…

Posted by Fundación BBVA Continental on Monday, October 30, 2017

La columna de Cisneros, que toca un tema de mucha actualidad en nuestro país -la aplicación o no de pena de muerte para violadores-, termina así:

Esperemos que ni el actual presidente ni los futuros gobernantes cedan ante esta iniciativa tan populista, tan cortoplacista; esperemos más bien que se decidan (y nosotros con ellos) a atacar los problemas de fondo, de los que nadie quiere hablar ni ocuparse: la educación paupérrima, la degradante cultura machista, la represión sexual, la corrupción judicial, y esa tremenda violencia que nos habita a todos, de la que algún día tenemos que aprender a curarnos.

¿No es esa columna una toma de posición en la discusión política que está ocurriendo en el Perú?

De hecho, si uno revisa las reacciones a la columna de Cisneros en el muro de la Fundación BBVA Continental, descubrirá que el texto dio pie a un encendido debate, con más de 150 comentarios que discutían sobre los pros y contras de la pena de muerte.

¿Cuál es la diferencia entre la columna de Renato Cisneros y la columna de Mariana de Althaus que fue retirada?

Ninguna. Bueno, sí. Que la columna de Althaus ofendió, a juicio del banco BBVA Continental, a más usuarios de los que debía. Y entre esos usuarios, seguramente, había muchos clientes o potenciales clientes del banco que mantiene a la fundación.

El problema, por supuesto, no es que Mariana de Althaus o Renato Cisneros usen los espacios cedidos por una fundación en su muro de Facebook para exponer su opinión sobre temas que afectan a la sociedad de la que son parte. Eso es, precisamente, lo que hace un columnista cuando escribe una columna.

El problema es que un banco, o la institución que sea, no entiende cuáles son sus responsabilidades cuando cede un espacio a un escritor o periodista para que este haga lo que hace un intelectual cuando utiliza una tribuna pública: exponer ideas y abrir una discusión.

El problema es que cuando estas instituciones producen contenido lo único que buscan son likes, smileys y generar engagement con los usuarios, para así fidelizarlos o convertirlos en clientes. Sin, por supuesto, entender que el engagement no siempre pasa por los aplausos.

El problema es que, como todos somos productores de contenido y en redes sociales todo es contenido, nadie entiende que una columna de Opinión o un artículo periodístico no es lo mismo que un video de gatitos o un mensaje de apoyo a la selección de fútbol.

El problema es que nadie entiende de qué hablamos cuando hablamos de contenido. Lo resume con su genialidad habitual el ilustrador chileno Alberto Montt:

El problema es que todos, medios y periodistas incluidos, parecen no querer entender que las fronteras dentro de la categoría “contenido” son necesarias. De lo contrario, si no entendemos las diferencias entre uno y otro y otro tipo de contenido, todos -escritores también- terminamos siendo meros productores de relleno para empanadas.

ACTUALIZACIÓN

El domingo 5 de noviembre a las 14.24, la Fundación BBVA Continental publicó en su página de Facebook un comunicado firmado por el gerente Carlo Reyes Cestti:

A la opinión pública

Ante los múltiples comentarios recibidos en redes sociales tras la decisión de retirar la columna…

Posted by Fundación BBVA Continental on Sunday, November 5, 2017

En el texto Reyes Cestti reconoce el error que supuso retirar la columna de Mariana de Althaus y señala (las negritas son mías):

A la opinión pública

Ante los múltiples comentarios recibidos en redes sociales tras la decisión de retirar la columna de Mariana de Althaus del muro de Facebook de la Fundación BBVA Continental, compartimos lo siguiente:

Esta decisión fue tomada por la cantidad de mensajes que recibimos, muchos de ellos de buena fe, de personas que se sintieron ofendidas por el contenido del artículo. También influyó en nuestra decisión el nivel de agresividad y violencia que contenían ciertos mensajes contra la autora y contra la Fundación en las redes sociales.

En coordinación con Mariana de Althaus, decidimos retirar la columna (https://goo.gl/1KsAUe) en vista de que no estaba contribuyendo al debate de ideas, sino que estaba generando ataques personales.

Más allá de las motivaciones y de haberlo coordinado previamente con la autora, consideramos que nuestra decisión fue desacertada y ofrecemos nuestras sinceras disculpas a la opinión pública en general por este incidente.

La Fundación BBVA Continental está comprometida con el principio de libertad, y siempre ha fomentado la diversidad de opiniones como uno de los derechos fundamentales de una sociedad que aspira a ser más inclusiva, moderna y desarrollada.

La creación de estos espacios de opinión en nuestras redes busca promover el diálogo sobre temas de cultura, educación y ciudadanía en un ambiente de respeto y tolerancia para todos.

Reafirmamos que nuestra institución está plenamente comprometida con el desarrollo de una educación de calidad para los niños peruanos y la promoción de espacios de arte y cultura accesibles para todos desde hace 44 años.

ACTUALIZACIÓN

El domingo 5 de noviembre a las 19.52, poco más de cinco horas de publicado el comunicado de la Fundación BBVA Continental, la escritora Mariana de Althaus publicó un nuevo mensaje en su muro de Facebook:

Escribo semanalmente en el facebook de la Fundación del BBVA desde hace más de un año. En su página he publicado…

Posted by Mariana de Althaus on Sunday, November 5, 2017

En el mensaje De Althaus señala que coincide con Carlo Reyes Cestti, gerente de la Fundación BBVA Continental y quien firma el comunicado anterior, en que retirar la columna de la página de Facebook de la institución fue un error. Este es el texto completo (las negritas son mías):

Escribo semanalmente en el facebook de la Fundación del BBVA desde hace más de un año. En su página he publicado columnas sobre muchos temas, muchas veces muy polémicos. Aunque inicialmente me invitaron para escribir columnas sobre teatro y temas culturales, la Fundación ha aceptado publicar más de una columna mía sobre temas sensibles y poco populares que han generado ataques y reacciones intensas de los sectores más conservadores. Ellos se atrevieron a publicar la columna sobre la Iglesia el jueves pasado, con la intención de generar un debate saludable. Pero como el texto generó una avalancha de insultos y ataques, el director de la Fundación, Carlo Reyes, conversó conmigo, preocupado porque las cosas se estaban saliendo de control. Yo estuve de acuerdo en que la naturaleza de la página de la Fundación se estaba distorsionando con un nivel de violencia tan grande. El me propuso retirar la columna, y que luego yo la publique en mi página y tal vez en un medio más adecuado para ese debate, es decir un medio periodístico. Eso fue lo que hice. Estoy de acuerdo en que fue un error retirar la columna y pedir disculpas por las incomodidades que generó su publicación. La Fundación, como el mismo Carlo ha dicho, debió dejar ahí la columna y, por último, deslindar de las opiniones de sus columnistas. La Fundación ha reconocido su error, y ha pedido disculpas. Valoremos el gesto, la reflexión y el compromiso con la verdad. No muchas personas y menos instituciones dan ese paso. La Fundación desde hace años promueve la lectura en colegios estatales, financia eventos culturales como el Hay Festival y La Otra Ruta, subvenciona teatros y centros culturales como el de la PUCP. Yo me siento muy feliz de ser colaboradora de la página del facebook de una Fundación que tiene un compromiso tan constante y beneficioso para la Cultura y la Educación del país. Agradezco muchísimo a todas las personas que se han solidarizado conmigo, ante la posibilidad de una censura. Es maravilloso que levantemos la voz ante cualquier amenaza a la libertad de expresión. Todo ha sido para algo positivo: la columna ha tenido un rebote impresionante en redes, se publicó en La República hoy, y ha logrado una difusión que jamás sospecharon aquellos que nos insultaron y nos agredieron. Mantengamos un nivel alturado en la discusión, en todas las discusiones. Muchas gracias.