[ACTUALIZADO] ¿Dijo Karelim López que existe «una mafia (…) conformada por el presidente Pedro Castillo»?

ACTUALIZACIÓN

Horas después de publicado el post original (que puede leerse al final de esta actualización), me topé con otra aparente contradicción en la que parecía haber incurrido el abogado de Karelim López, César Nakazaki. Esta vez respecto a la presencia de su representada durante «una discusión» entre el ex secretario general de Palacio, Bruno Pacheco, y el presidente Pedro Castillo.

Por la mañana, me crucé con este tuit de la periodista Rosa María Palacios, que entrevistó hoy a Nakazaki en su programa online A Pensar Más:

Así que fui a buscar la entrevista. Este es el intercambio que mantienen al respecto Palacios y Nakazaki:

Rosa María Palacios: ¿Ella presencia qué, la discusión entre ambos o la discusión que tiene telefónicamente Bruno Pacheco con otra persona que ella no ve o ella ve al presidente pelear con Bruno Pacheco?

César Nakazaki: Ella ve la discusión. Ellos se trataban como hermanos…

Rosa María Palacios: Entonces, discúlpeme, los términos acá tienen que ser muy precisos. Ella no se reúne con el presidente…

César Nakazaki: Es testigo presencial, es testigo presencial.

Rosa María Palacios: Pero es testigo presencial de una discusión entre dos personas. Eso califica también, doctor, como una reunión.

César Nakazaki: Bueno, yo te diría, eso es un poco…bueno, si tú quieres, físicamente, vamos a hacer, físicamente sí. Pero lo que es propiamente una reunión implica un elemento subjetivo.

Pueden verlo aquí, a partir del minuto 38:27:

Nakazaki, al parecer, confirma aquí que Karelim López estuvo presente, en el mismo lugar, cuando Bruno Pacheco y el presidente Castillo mantuvieron una discusión. Es decir, la discusión, según lo que indica aquí Nakazaki, ocurrió con Pacheco y Castillo delante de López.

Ya ayer, en la entrevista con RPP, Nakazaki había dicho algo similar:

Carlos Villarreal: Doctor, me ha llamado la atención lo que usted ha dicho acerca de que su patrocinada fue testigo de una pelea, una discusión muy fuerte, entre el presidente de la República y el señor Bruno Pacheco. ¿Usted podría decirnos, por lo que le ha manifestado Karelim, por qué fue esa discusión, por qué fue esa pelea, y dónde fue exactamente? ¿Fue en Palacio o en la casa de Sarratea?

César Nakazaki: Es en el Palacio. Karelim López nunca ha coincidido con el presidente de la República en Sarratea. Ella asistía a Palacio de Gobierno, como ya es de público conocimiento. Ahí es donde se produce la pelea. Las circunstancias de la pelea no aparecen en la declaración, que, repito, lo comento por favor sobre la base de lo que se ha filtrado en La República y en El Comercio.

Carlos Villarreal: ¿Pero ella no le ha comentado a usted en algún momento, en algunas de las reuniones que ha tenido con Karelim, por qué fue esa pelea?

César Nakazaki: No la conoce (sic). Al detalle no lo tiene. Lo que se ha visto es la discusión y obviamente lo que discutían. Eso es al término, ya cuando Bruno Pacheco tenía que salir de la Secretaría General de la Presidencia de la República.

Fernando Carvallo: Por lo que dice usted queda claro que la señora Karelim estaba presente junto al presidente de la República que dice no haber estado nunca reunido con ella.

César Nakazaki: Ha presenciado la discusión… 

Fernando Carvallo: Es decir que estaba junto al presidente.

César Nakazaki: …Nunca ha tenido una reunión.

Mabel Huertas: Pero han compartido espacio físico.

César Nakazaki: Sí, eso sin duda. Por la discusión de la pelea sí.

El problema es que el informe fiscal de las declaraciones de Karelim López no dice eso. O al menos no lo dice claramente.

Horas después de publicado el post original, pude acceder, a través de una fuente, al Informe 1-2022-2ºFISLAA/7D, que recoge las declaraciones realizadas por «el colaborador eficaz con clave Nº 001-2022-2ºFISLAA», identificado por los medios como Karelim López. Luego de recibir el documento, verifiqué con una segunda fuente, quien yo sabía tenía también en su poder el informe, que se trataba del mismo documento que distintos medios venían citando desde el fin de semana. Era así.

En el informe, luego de señalar en dos ocasiones que «Karelim López estuvo presente entre una discusión entre PEDRO CASTILLO y BRUNO PACHECO» (sic), el redactor o redactora del informe acota lo siguiente:

Por otro lado, es importante señalar que esta información que conforme ha señalado el colaborador eficaz, se suscitó en circunstancias que Karelim López se encontraba reunida [con] Bruno Pacheco, y en la cual, Bruno Pacheco discutió telefónicamente con Pedro Castillo el día 09 de noviembre de 2021, donde se hicieron reclamos mutuos, dentro de los cuales se indicó el tema de un director [que] se quejó con él, debido a que habría pagado S/. 150,000,00 soles para que le den el puesto en el Ministerio de Vivienda y no habrían cumplido con ello (sic).

El informe fiscal señala tres veces que el informante (la propia López) dice saber que «Karelim López estuvo presente entre una discusión entre PEDRO CASTILLO y BRUNO PACHECO» (sic). En todos los casos, el redactor señala que hubo varios reclamos en la discusión mencionada. Pero no queda claro del todo si las tres veces el redactor o redactora se refiere a una misma discusión o a discusiones ocurridas en días, lugares o momentos distintos. La accidentada escritura del informe se presta a confusión.

El que la precisión –«es importante señalar que esta información que conforme ha señalado el colaborador eficaz, se suscitó en circunstancias que Karelim López se encontraba reunida [con] Bruno Pacheco, y en la cual, Bruno Pacheco discutió telefónicamente con Pedro Castillo»– venga a continuación de dos de las instancias en que se menciona que López «estuvo presente» en «una discusión» invita a pensar que se trata siempre de una sola discusión y que López se encontraba únicamente junto a Bruno Pacheco cuando este «discutió telefónicamente con Pedro Castillo».

A esto se suma que, en sus entrevistas, cuando el abogado César Nakazaki ha hecho referencia a la discusión presuntamente presenciada por López, siempre ha hablado de «una discusión» o «una pelea», no de varias discusiones.

Pero la duda estaba ahí. Así que volví a contactar a Nakazaki para corroborar con él si estaba refiriéndose, quizá por error, a la discusión telefónica que menciona explícitamente el informe fiscal o a una distinta, donde sí estuvieron presentes físicamente Karelim López, Bruno Pacheco y Pedro Castillo.

En nuestra nueva conversación, Nakazaki me indicó que, como insinúa pero no deja claro el informe, Karelim López se está refiriendo a distintas discusiones entre Bruno Pacheco y el presidente Pedro Castillo. Algunas de ellas ocurrieron en Palacio de Gobierno, fuera del despacho presidencial, cuando López se encontraba reunida con Pacheco y el presidente «iba al despacho de Bruno [Pacheco]» o se cruzaban en los pasadizos de Palacio. Según el abogado, su representada le ha comentado que «en las antesalas del despacho del presidente siempre había de todo y de todas personas para tratar los más diversos temas». Según Nakazaki, la palabra textual que ha usado su representada para referirse a las oficinas de Palacio es «un mercado».

Además de las discusiones que su representada presenció en Palacio, siempre según lo señalado por el abogado Nakazaki, en más de una ocasión Pacheco, teniendo delante a Karelim López, se «agarró en discusiones telefónicas por los más diversos asuntos» con el presidente Castillo.

Si es así, y López presenció varias discusiones entre Pacheco y Castillo, tanto física como telefónicamente, seguramente la aspirante a colaboradora eficaz tiene todavía mucho más que contar. Bastante más de lo puede leerse en el informe fiscal de sus declaraciones hasta ahora.

POST ORIGINAL

La noche del domingo 27 de febrero, durante una entrevista con la periodista Mónica Delta del programa televisivo Punto Final, el abogado César Nakazaki aparentemente contradijo lo que distintos medios peruanos venían afirmando respecto a las declaraciones que su clienta, la aspirante a colaboradora eficaz Karelim López, había dado a la Fiscalía.

Esta es la portada del diario El Comercio publicada el mismo domingo 27:

La cita destacada en portada proviene del reportaje escrito por la periodista Graciela Villasís, publicado originalmente la tarde del sábado 26 de febrero en la página web del diario con el titular: «Karelim López afirma que el presidente Pedro Castillo maneja presunta mafia en el MTC que direcciona obras». El reportaje de Villasís señalaba lo siguiente:

Lo más relevante de la declaración es que afirma que el presidente Pedro Castillo integra una mafia que opera en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y dirige licitaciones del sector, el cual, pese a los constantes cambios en el Gabinete, ha estado a cargo de Juan Silva desde que el profesor de escuela rural asumió la presidencia.

“Asimismo, sé que hay una mafia en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), conformada por el presidente Pedro Castillo Terrones, el ministro Juan Silva, las empresas chinas Consorcio Conservación Vial Mazocruz (China Civil Engineering Construction Sucursal del Perú) y otras, siempre con participación de la empresa peruana INIP Ingeniería Integración de Proyectos S.A.C., conformada por Roberto Jesús Aguilar Quispe, de aproximadamente 27 años; así también participan en esta mafia Zamir Villaverde García, quien es el cajero; los sobrinos del presidente: Fray Vásquez Castillo, Gian Marco Castillo Gómez, Rousbelt [Rudbel] Oblitas Paredes [sobrino por el lado de su esposa], y cinco congresistas de Acción Popular”, afirmó.

Debido a las comillas, se entiende que ese segundo párrafo es una cita textual atribuida a Karelim López en el documento que recoge sus declaraciones ante la Fiscalía. Como yo no he tenido acceso a ese documento, quise verificar si era así con alguien que sí hubiera accedido a las declaraciones de López. Así que le escribí a Graciela Villasís. La periodista me confirmó que ese entrecomillado es una cita textual proveniente del documento que recoge la declaración de López.

El diario La República, que también dio cuenta de las declaraciones de López, informó en un tono parecido. La nota del periodista César Romero, publicada originalmente la tarde del sábado se titulaba «Karelim López reconoció su participación junto a Pedro Castillo en presuntos delitos» (el titular cambiaría luego a «Karelim López se acoge a colaboración eficaz y habla de una organización que opera desde la presidencia») y señalaba:

La República pudo constatar la existencia de una declaración de colaboración eficaz con clave n.° 001-2022-2FISLAA ofrecida a la Fiscalía, que diversas fuentes oficiales atribuyen a López Arredondo. Minutos después de que se firmara el documento y la colaboradora se retirara de la Fiscalía, su declaración fue fotocopiada y se distribuyó dentro y fuera del Ministerio Público, según nuestras fuentes, antes de una mínima corroboración.

(…)

El aspirante a colaborador eficaz revela la existencia de una presunta organización criminal encabezada por el presidente Pedro Castillo, que se habría infiltrado en Palacio de Gobierno, en diversos ministerios y el Congreso de la República.

Los titulares, citas y afirmaciones de ambos medios no dejaban lugar a dudas. La aspirante a colaboradora eficaz Karelim López, conocida por su cercanía con el ex secretario general de Palacio de Gobierno Bruno Pacheco, antigua mano derecha del presidente Pedro Castillo, afirmaba en su declaración ante la Fiscalía que el presidente Castillo es parte de una mafia.

Sin embargo, la noche del domingo, el abogado César Nakazaki aparentemente contradijo esa revelación. Este es el intercambio entre Nakazaki y la periodista Mónica Delta:

Mónica Delta: ¿Nunca se reunió con el presidente Karelim?

César Nakazaki: Jamás. Jamás.

Mónica Delta: El presidente ha dicho en una entrevista que sí la conoció y en la otra entrevista que… enfrente a la Fiscalía que no.

César Nakazaki: Los problemas del presidente y sus explicaciones son problemas de él.

Mónica Delta: Pero, entonces, ¿qué dice Karelim, que no se reunió?

César Nakazaki: Nunca ella ha tenido una reunión con el presidente Castillo. Lo que ella aprecia es que hay varias líneas de negocios privados que tienen como centro Sarratea. Y que es con el beneplácito o con el aprovechamiento del presidente de la República.

Mónica Delta: ¿Pero entonces cómo lo acusa al presidente de ser cabeza de mafia?

César Nakazaki: No, ella lo que ha establecido en su declaración, los hechos que te estoy mencionando. Los titulares que han sacado no son los que aparecen en su declaración.

Pueden ver el video aquí, a partir del minuto 18:26:

Esta declaración de Nakazaki ha sido interpretada por muchos como una suerte de absolución del presidente. Léase, si según su abogado la declaración de Karelim López no señala directamente al presidente Pedro Castillo como cabeza o miembro de una mafia, entonces la prensa ha tergiversado o malinterpretado las presuntas declaraciones de Karelim López ante la Fiscalía. Esto, por supuesto, independientemente de que esas declaraciones deban ser todavía investigadas por las autoridades.

El lunes 28 por la mañana el abogado Nakazaki volvió a declarar a la prensa. Esta vez en una entrevista con RPP Noticias. Ahí, en dos momentos, Nakazaki parece –repito, parece– respaldar lo que había señalado la noche anterior.

Este es el primer intercambio con los periodistas Carlos Villarreal y Fernando Carvallo:

Carlos Villarreal: Doctor Nakazaki, y también precíseme esto, por favor, porque la versión que se ha difundido es que su patrocinada ha declarado ante el Ministerio Público que le entregó dinero a Pedro Castillo por encargo de Bruno Pacheco, ¿no es cierto eso?

César Nakazaki: Eso no es correcto. Eso no es correcto. Eso no es correcto. 

Fernando Carvallo: ¿No lo ha dicho?

César Nakazaki: Ella en ningún momento…ni lo ha dicho, ni lo ha sugerido. Ella lo que conoce son estas líneas, por ejemplo, no, Samir Villaverde, los sobrinos, el ministro de Transporte y Comunicaciones…porque para llegar al presidente es a través de sus sobrinos en esa línea. Pero ella en ningún momento ha afirmado ninguna entrega de dinero, ni haber presenciado alguna actuación ilícita del presidente. No, eso no ha referido.

Aquí el periodista Villarreal comete un error. Las declaraciones más recientes de Karelim López ante la Fiscalía no señalan eso. Esa presunta entrega de dinero pertenece a una declaración anterior, realizada entre finales de noviembre y principios de diciembre del año pasado, cuando López, según un reportaje publicado el 16 de diciembre de 2021 por IDL Reporteros, intentó por primera vez convertirse en colaboradora eficaz. Ese intento, según el reportaje escrito por Gustavo Gorriti, Romina Mella y César Prado, fue fallido.

La otra afirmación de Nakazaki en la entrevista con RPP que al parecer confirmaría lo que había señalado el día anterior fue esta:

Mabel Huertas: ¿Su defendida Karelim López ha presentado alguna evidencia que vincule directamente al presidente Castillo?

César Nakazaki: No. Lo que ha presentado, Mabel, es todo este conjunto de líneas de negocios que evidentemente solo pueden tener una explicación. En el mejor caso para el presidente, entre comillas, en anuencia. En el peor caso, el beneficio económico.

Digo al parecer porque, si nos ceñimos a lo que señalan los medios que indican haber tenido acceso a las últimas declaraciones de Karelim López ante Fiscalía (es decir, El Comercio y La República), los reportajes publicados no indican que López haya entregado una prueba o evidencia que inculpe directamente al presidente Castillo. Solo existe esa cita textual extraída de la declaración fiscal de López y presente en el artículo escrito por Graciela Villasís publicado en El Comercio, que no hace alusión a prueba o evidencia alguna:

Asimismo, sé que hay una mafia en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), conformada por el presidente Pedro Castillo Terrones, el ministro Juan Silva, las empresas chinas Consorcio Conservación Vial Mazocruz (China Civil Engineering Construction Sucursal del Perú) y otras…

Es decir, al señalar que su clienta no ha presentado «evidencia que vincule directamente al presidente Castillo», Nakazaki no está contradiciendo los informes de la prensa respecto a las declaraciones de Karelim López.

Por la tarde del lunes, el abogado César Nakazaki ofreció una entrevista más, esta vez para el programa online #BaellaTalks conducido por Alfonso Baella. Ahí, Nakazaki dio una respuesta distinta a la que había dado el domingo por la noche. En un momento de la entrevista, citando la portada del diario El Comercio, Baella le pregunta:

Entonces, lo que ha dicho la señora Karelim López en su manifestación claramente, textualmente, y te pido confirmar si es así, [es]: “Sé que hay una mafia en el MTC conformada por el presidente Castillo”. ¿Esto es así?

A lo que Nakazaki responde:

Esa afirmación está dada en la declaración, explicada por las razones que hemos señalado a lo largo de la entrevista. 

El intercambio continúa así:

Alfonso Baella: Entonces, ¿podemos afirmar, César Nakazaki, que Pedro Castillo es el cabecilla de esta organización criminal?

César Nakazaki: Es lo que declara mi patrocinada y por todos los ind…Sin duda alguna todas las líneas de negocio tienen un factor común que es el presidente de la República. La casa de Sarratea era una casa donde el presidente de la República, de acuerdo a una agenda que se le preparaba, realizaba negocios privados. Eso, los indicios, no solo la declaración de Karelim López, lo evidencia sin duda. No otra razón tiene la casa de Sarratea. La casa de Sarratea no fue para comer comida chotana, no fue para reuniones políticas, no fue para que el presidente descanse o visite amigos.

Pueden ver el fragmento de la entrevista aquí, a partir del minuto 1:34:14:

Recordemos:

La noche del domingo 27, luego de que César Nakazaki dijera que Karelim López nunca se ha reunido con el presidente Castillo, la periodista Mónica Delta le pregunta: «¿Pero entonces cómo lo acusa [Karelim López] al presidente de ser cabeza de mafia?». A lo que este responde: «No, ella lo que ha establecido en su declaración [son] los hechos que te estoy mencionando. Los titulares que han sacado no son los que aparecen en su declaración».

Sin embargo, casi 24 horas después, la tarde del lunes 28, el abogado confirmó en una tercera entrevista que su representada había señalado ante la Fiscalía lo indicado en el titular de portada y la nota de El Comercio: «Sé que hay una mafia en el MTC conformada por el presidente Castillo».

¿Se contradice aquí Nakazaki?

Para saberlo, decidí llamarlo por teléfono. En nuestra breve conversación, luego de indicarle que lo que había dicho la tarde del lunes parecía contradecir lo que había señalado la noche del domingo, Nakazaki me dijo, respecto a su afirmación ante la periodista Mónica Delta, lo siguiente: «Fue una imprecisión de mi parte. No fue mi intención desacreditar lo que había señalado mi patrocinada».

Puede parecer un asunto menor, pero no lo es. Con esta breve declaración, el abogado Nakazaki confirma que la aspirante a colaboradora eficaz Karelim López sí señaló ante la Fiscalía que el presidente Pedro Castillo forma parte de una mafia en el MTC. Y la Fiscalía, me imagino, pese al ruido mediático y demás dimes y diretes, ha de estar obrando en consecuencia.

Algunas cosas que entendí de Internet durante 2019: un decálogo incompleto para sobrevivir en redes sociales este 2020

This transformation of everyday life includes moments of magic and an inevitable experience of profound loss. Any discussion of digital culture that merely catalogue its wonders and does not acknowledge these two central themes is propaganda and fails to do it justice.
Virginia Heffernan

Magic and Loss: The Internet as Art

1.-Regla de etiqueta NÚMERO 1 (y quizás única) en redes sociales: no escribas nada que no le dirías a una (esa) persona a medio metro de distancia.

2.-Recuerda siempre, pero siempre siempre (como dice el bolero), que al otro lado de la pantalla hay –no siempre, en stricto sensu, pero ese es otro tema una o varias personas. Personas con nombre y apellido, DNI, pasaporte, número de contribuyente fiscal, trabajo, familia; personas que han podido tener un día estupendo en la oficina o un día de mierda coronado por un tráfico del demonio que los ha hecho perder media tarde y parte de la noche y les ha destrozado los nervios. Una persona igual a ti. Eso sí, por más familiaridad que creas tener con esa persona debido al contacto a través de redes sociales, si te detienes un momento a pensarlo, a menos que sea un amigo cercano o un familiar, e incluso en esos casos, sabes muy poco de la vida y circunstancias de esa persona, así como del momento que está atravesando en ese preciso instante. Piensa en eso antes de dirigirte de forma airada, contestar enfadado o de creerte con derecho a exigir algo, lo que sea. 

3.-Si tu trabajo y/o actividad en redes sociales te han convertido en una celebridad o, por lo menos, en un personaje público relativamente reconocible, no respondas NUNCA a un ataque violento en redes sociales. NUNCA. Que tu audiencia te odie o te quiera desde la distancia que tú has elegido y delimitado.

4.-Evita en la medida de lo posible intercambios electrónicos supuestamente privados –emails, mensajes de WhatsApp, DMs en Twitter, mensajes de Messenger, etc– que, capturados en un screenshot, podrían prestarse a equivocaciones o malentendidos. O que, vistos a través del filtro de malicia de alguien que quiere dejarte en evidencia, pudieran colocarte en una situación comprometida, bochornosa o peligrosa. En Internet nada es privado y todo puede hacerse público con un par de clicks.

5.-No dejes que Facebook, Twitter o YouTube monopolicen tu dieta informativa. De lo contrario, tu visión del mundo se verá tremendamente reducida y correrás el riesgo de caer en una burbuja de autoconfirmación, donde estarás peligrosamente aislado de ideas o fragmentos de realidad que contradigan o cuestionen tus prejuicios. Pocas cosas más peligrosas para nuestra vida online que ver confirmados los propios prejuicios veinticuatro horas siete días a la semana.

6.-Tu yo digital, el yo que has construido en todos esos perfiles de redes sociales, también eres tú. Es una arista más del variado cúmulo de expresiones que constituyen tu identidad de cara al resto. No es un yo escindido ni un yo desgajado. Es una parte de ti y como tal lo lee e interpreta la gente, la que te conoce en persona y la que te conoce solo a través de interacciones digitales. (Ver también punto 1).

7.-A menos que tu trabajo sea el de influencer, y hay relativamente pocas personas que puedan decir eso de sí mismas sin tener que aguantar la carcajada, las redes sociales son desde el punto de vista profesional una manera de promocionar el trabajo que haces y que es accesible para la audiencia en otra plataforma (online u offline), una sobre la que, con suerte, tú tienes algo más de control. Si, por ejemplo, tu trabajo está relacionado con las artes, la cultura o alguna industria creativa; si eres escritor, periodista, fotógrafo, cineasta, videoartista, etc, deberías entender que Facebook o Twitter o Instagram o TikTok no son sino una vitrina. Un gigantesco escaparate sobre el que no tienes mayor control. Los usuarios a quienes te diriges no te pertenecen y, si lees la letra pequeña que nadie lee, verás que el contenido escrito, en audio, imágenes o video que produces para estas plataformas tampoco. No trabajes para ellas, porque, de manera indefectible (salvo contadísimas excepciones), trabajarás gratis y, con ello, abaratarás el costo y valor de tu trabajo.

8.-Evita discutir en redes sociales. No están diseñadas para ello. La discusión o conversación que tiene como objetivo el intercambio honesto de pareceres y nace de un esfuerzo sincero de acercamiento o convencimiento del otro es muy muy difícil en redes sociales. De nuevo, no están diseñadas para eso. La mayoría de veces discutir en redes sociales es como jugar al fútbol en una mesa de ping-pong. La ausencia de contexto, la dificultad para expresar matices, la predilección por mensajes cortos, directos y sin dobleces que caracterizan el intercambio en redes sociales hacen que la audiencia y el algoritmo premien siempre el golpe seco y directo antes que la elaboración de un argumento.

9.-Elimina todas las alertas y notificaciones del teléfono que no sean absolutamente imprescindibles. En mi caso, WhatsApp, Messenger y Gmail. Los teléfonos, como bien han explicado el activista Tristan Harris y la periodista Kara Swisher en más de una ocasión, son máquinas tragamonedas de atención. Están diseñados para capturar y sorber hasta la última gota de ella. Pese a que muchos lo intentamos, con mayor o menor suerte, es prácticamente imposible evitar el uso excesivo del teléfono. Le hemos entregado un número tan elevado de tareas –pedir un taxi, manejar nuestras cuentas bancarias, ubicarnos en la ciudad, gestionar nuestra vida social y comunicación con amigos y familiares, entre las más básicas– que siempre tendremos una excusa para sostenerlo en la mano. Pero sí podemos poner ciertos cortapisas que, al menos, harán más difícil caer en ese agujero de conejo en el que nos internamos cada vez que ponemos el dedo en la pantalla. Sin alertas y notificaciones es posible reducir el número de veces que nos llevamos la mano al bolsillo para jalar la palanca del tragamonedas. Al menos a mí me está funcionando.

No, Barack y Michelle Obama no se han divorciado

Hace unos días, un contacto de Facebook me hizo llegar un link a una «noticia» del diario peruano La República acerca del supuesto divorcio del expresidente norteamericano Barack Obama. Por supuesto, picado por la curiosidad, di click y me topé con esto:

Me bastó echar un vistazo al cuerpo de la nota para descubrir que la información de La República acerca del divorcio de Barack y Michelle Obama era tan fiable como las historias de reptilianos y ovnis a las que son tan aficionados sus editores.

Me bastó leer esto para, una vez más, descartar una nota publicada por el site del diario peruano:

De acuerdo con la nota de GLOBE, el medio más vendido en Estados Unidos

Esta es la portada de GLOBE, el supuesto medio más vendido de Estados Unidos según el redactor o redactora de La República:

Por supuesto, GLOBE no es el medio más vendido de Estados Unidos. Ni lo ha sido nunca. Según el más reciente dato de circulación que he podido encontrar, en 2018 su tiraje alcanzaba los 117 mil ejemplares semanales. Según los datos de Alliance for the Audit Media, el organismo que en Estados Unidos verifica los números de circulación de medios, existen más de 60 medios que superan el millón de ejemplares. Y más de un centenar que superan los 120 mil ejemplares sin llegar al millón. GLOBE, como indican los datos de Alliance for the Audit Media, no es uno de ellos. Ni por asomo.

Tan acostumbrado estoy a las mentiras que publica La República en su página web que, en ese momento, no le presté mayor atención. Sin embargo, en los días siguientes vi cómo distintos medios en español repetían en coro la supuesta exclusiva del GLOBE acerca del divorcio –consumado o por llegar– de los Obama:

Por cierto, mientras veía cómo la «noticia» se propagaba, descubrí que en La República habían cambiado su titular. La nota es la misma pero ahora, según el titular, los Obama ya no «se divorcian», sino que Michelle Obama «se divorciaría» de su esposo. De un hecho consumado a uno expresado como posibilidad. Una pequeñez.

Todos estos medios hacían alusión a la supuesta exclusiva de GLOBE, según la cual «Michelle y Barack Obama están peleando de forma feroz mientras llevan vidas separadas, ¡y sus amigos temen que la mala sangre entre ambos hierva hasta el punto de convertirse en un divorcio horrible plagado de escándalos!».

La página de GLOBE es bastante precaria y no ofrece más que pequeños fragmentos de algunas piezas publicadas en su edición impresa, pero ayudándome con la aplicación Pressreader pude encontrar el texto original de la supuesta exclusiva de la revista.

¿Cómo es que saben los periodistas de GLOBE (la nota, por supuesto, no lleva firma) que los Obama se encuentran separados y en medio de una pelea «feroz»? Así (las negritas son mías):

En el corazón de las disputas se encuentra la adicción al trabajo del expresidente –y su evasión de los asuntos familiares– que ha asolado la relación por años y que finalmente ha destrozado su matrimonio, dicen fuentes.

Sus carreras por separado y los problemas de sus desenfrenadas hijas, Malia, de 21, y Sasha, de 18, han hecho trizas la vida familiar, chismean personas con conocimiento (en inglés: «insiders dish»).

«Es un secreto a voces que Michelle quiere más de Barack desde un punto de vista familiar y está increíblemente decepcionada de que él pase tanto tiempo lejos», cotillea una persona con conocimiento (en inglés: «an insider blabs»).

Y así por poco más de 600 palabras: «señala una persona con conocimiento», «delata la fuente», «dice la fuente».

¿Quiénes son esas fuentes o personas con conocimiento de lo que ocurre dentro del hogar de los Obama? Ni idea. En ningún momento la publicación explica cuál es la relación que esas supuestas fuentes tienen con la familia Obama ni por qué los lectores debemos creer lo que señalan. Ya alguna vez he escrito sobre lo delicado que es utilizar fuentes anónimas y la responsabilidad que conlleva de cara a la audiencia. Pero sigamos.

GLOBE es un tabloide norteamericano propiedad hasta hace poco de American Media, Inc, empresa que también editaba otros dos tabloides famosos por sus mentiras, portadas sensacionalistas y escasos escrúpulos periodísticos: el National Enquirer y el National Examiner. En abril, American Media, Inc anunció que vendía los tres semanarios a Hudson News.

La primera de esas publicaciones hermanas de GLOBE quizá les suene de un escándalo reciente. En febrero de 2019, el multimillonario CEO de Amazon, Jeff Bezos, acusó al CEO de American Media, Inc y entonces responsable del Enquirer, David Pecker, de intentar extorsionarlo utilizando unas fotografías en las que aparecía desnudo.

No es el único escándalo en que se han visto envueltos Pecker y American Media, Inc recientemente. En diciembre de 2018, el responsable de American Media, Inc admitió haber pagado a al menos una mujer que aseguraba haber tenido un affaire con Donald Trump para comprar su silencio. Según el texto de cooperación de la compañía con la fiscalía federal:

«Pecker ofreció su ayuda para lidiar con historias negativas acerca del [entonces] candidato presidencial y sus relaciones con mujeres. Entre otras cosas, ayudando a la campaña a identificar ese tipo de historias para que puedan pagar por ellas y así evitar su publicación…Pecker accedió a mantener informado de ese tipo de historias negativas a [Michael] Cohen (el abogado de Donald Trump condenado por mentir ante el Congreso y el Senado de Estados Unidos)».

Todo un modelo a seguir en cuanto a prácticas periodísticas se refiere.

Pero volvamos al GLOBE. El semanario, como explicaba párrafos arriba, no es ni el medio más vendido del Estados Unidos ni tampoco ninguna «prestigiosa revista». Es, como sus hermanos el National Enquirer y el National Examiner, un tabloide de más que dudosa reputación, famoso por portadas escandalosas e información nada fiable, que además tiene una poco sana obsesión con el expresidente Barack Obama.

Echen un vistazo a algunas de las portadas que le ha dedicado:

GLOBE no solo fue uno de los medios más activos a la hora de apuntalar el «birtherism», la famosa teoría de la conspiración según la cual Obama no había nacido en Estados Unidos y, por ende, su elección era ilegal (teoría que el ahora presidente Trump también promovió activamente durante años), sino que lleva un buen tiempo repitiendo que el expresidente es gay y que debido a ello Michelle Obama lo abandonará en cualquier momento. Entre muchas otras mentiras.

Pese a ello, los editores del diario La República, no contentos con difundir una vez la falsa exclusiva del GLOBE, le dedicaron una segunda nota. El día 13 de agosto publicaban este curioso titular:

Voy a repetirlo una vez: «El divorcio de Michelle Obama y Barack toma un nuevo rumbo».

Ya en el cuerpo de la nota podemos leer joyas como esta:

La noticia propalada por Globe fue reproducida en diversos medios y plataformas. No obstante, la pareja que ya lleva 27 años de casados no brindó declaraciones al respecto.

«Diversos medios y plataformas» como nosotros, olvidaron decir.

O esta otra:

La probable razón para Barack Obama y Michelle Obama no se pronuncien sobre lo publicado o le entablen una demanda de difamación, es precisamente, para evitar que lo dicho sobre ellos crezca aún más y alcancen nuevos vuelos. Mientras que Globe, sigue generando ganancias al ofertar su suscripción para poder leer la nota completa de las supuestas exclusivas que vende.

Una más:

No obstante, la reputación de Globe está en contradicho (sic), teniendo en cuenta sus anteriores “grandes exclusivas” como la muerte de la Princesa Diana de Gales, que según la revista habría sido ideada por su exesposo, el Príncipe Carlos, quien luego se lo habría confesado a su madre, la Reina Isabel II, en busca de ayuda para evitar el escándalo.

Ojalá fuera solo la reputación del GLOBE la que se encuentra en entredicho.

Por supuesto, todas esas «grandes exclusivas» –incluida la homosexualidad del expresidente Obama o su nacimiento en África– son falsas. Así como es falso que los Obama se hayan divorciado o estén a punto de hacerlo. No existe una sola información fiable al respecto. Y, debido a ello, ningún medio que se respete en Estados Unidos se ha hecho eco de la supuesta exclusiva del GLOBE.

Pese a ello, varios diarios en Perú, España, México, Chile y el resto del mundo hispanoamericano, optaron por poner la poca credibilidad que les queda en las manos de un semanario sensacionalista adicto a la desinformación. No es la primera vez. Y, conociéndolos, no será la última.

PPK, Alfredo Torres, el indulto y el conflicto de interés

Dos libros publicados en estos días vuelven a confirmar lo que lleva comentándose en el Perú desde diciembre de 2017: el presidente ejecutivo de la encuestadora Ipsos Perú y columnista del diario El Comercio, Alfredo Torres, se reunió el 23 de diciembre de 2017 con el entonces presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski para discutir la posibilidad de indultar al expresidente Alberto Fujimori.

Al día siguiente, el 24 de diciembre, en víspera de Navidad, la secretaría de prensa de la Presidencia de la República del Perú anunciaba el indulto concedido por el presidente Kuczynski con este comunicado:

Según relata el periodista Marco Sifuentes en este adelanto de su libro PPK KO: Caída pública y vida secreta de Pedro Pablo Kuczynski (Planeta, 2019):

En la mañana del sábado 23, Alfredo Torres expuso ante PPK y sus ministros las razones por las que un indulto en navidad era buena idea.

Por su parte, la periodista Rafaella León, autora del libro Vizcarra: Retrato de un poder en construcción (Debate, 2019), confirma también la reunión, aunque la sitúa al mediodía, y brinda más detalles al respecto (las negritas son mías):

«Quiero saber qué dicen las encuestas», le dijo PPK a Alfredo Torres, analista de la consultora Ipsos Perú, a quien citó en su casa el sábado 23 de diciembre al mediodía. Los últimos meses de 2017, los sondeos de opinión habían incluido la pregunta que inclinó finalmente la balanza en la decisión que tomó PPK esa Navidad. Ante la consulta de si estaría o no de acuerdo con que el presidente Kuczynski indulte a Fujimori, en promedio, entre el 50% y el 60% de entrevistados respondía que sí. De ese porcentaje mayoritario, una porción consideraba que Fujimori era inocente y la otra, que ya había cumplido su pena una cantidad de años suficiente para la edad y las condiciones del preso. PPK estaba claramente dentro de este segundo grupo.

Durante la conversación, que duró aproximadamente una hora, y en la que estuvo también presente el ministro de Defensa Jorge Nieto, el presidente comentó en voz alta que ya había ido anunciando que debía indultarlo. Parecía convencido de que tenía dos razones para proceder con su decisión: corresponder a Kenji por su apoyo al momento de evitar que lo sacaran del Gobierno, y al mismo tiempo quebrar al propio fujimorismo enemistándolo con su hermana. Eso podía, eventualmente, darle oxígeno para gobernar. Pero quería saber qué opinaba Torres.

–Si ya has ofrecido indultarlo, vas a tener que hacerlo. Van a haber protestas hoy, mañana o cuando lo hagas. En todo caso, en Navidad es mejor que dentro de un mes– le contestó.

Nieto no estaba de acuerdo. Se opuso en todo momento a que Kuczynski concediera la gracia presidencial a Fujimori, siendo que una buena porción de apoyos ciudadanos provenía de un antifujimorismo muy fuerte. Le advirtió que ir en contra de eso –aunque el ambiente navideño históricamente se haya aprovechado para otorgar gracias presidenciales– significaría perder el mayor soporte con el que hasta ese momento contaba su Gobierno. PPK escuchó a ambos e hizo que entre ellos se oyeran. Buscaba en el fondo que Nieto sopesara argumentos científicos de Torres y variara su posición. No se logró. Torres suponía, más bien, que PPK terminaría haciéndole caso a su ministro y no a él. Se equivocó.

Al día siguiente de la reunión, es decir, el 24 de diciembre, el responsable de Ipsos publicaba una columna en el diario El Comercio titulada «La hora de la reconciliación». En ella, Alfredo Torres decía a propósito del indulto (las negritas son mías):

El indulto a Alberto Fujimori contaba hace un mes con 65% de aprobación. Hoy puede haberse consolidado este respaldo, ya que la actitud de Kenji y su grupo conmovió a muchos simpatizantes de PPK, que ahora se han vuelto más anti-Keiko que anti-Alberto. El principio de reciprocidad está en los fundamentos de la cosmovisión andina y la reconciliación y la compasión son la base de la cosmovisión cristiana, con especial sentido en Navidad. Pero desde el punto de vista político, la necesidad de forjar la gobernabilidad es una razón adicional para que PPK proceda con el indulto, ahora.

En la columna no hay mención alguna a la reunión que el responsable de Ipsos había mantenido con el presidente Kuczynski el día anterior. No aparece tampoco ningún disclosure ni nota editorial, aun cuando tanto la reunión como el texto de Opinión tocaban el mismo tema: el entonces posible indulto presidencial al exdictador Alberto Fujimori.

Aquí puede verse la columna como apareció en la versión impresa del diario:

Quise saber si Torres había informado a los responsables del diario de la reunión y del, para mí, evidente conflicto de interés que esta suponía, así que me comuniqué con Fernando Berckemeyer, entonces director de El Comercio, y con Daniela Meneses*, en esa época coordinadora del área de Opinión del diario. El exdirector dijo que no, que Torres no le informó al respecto. Por su parte, la ex coordinadora de Opinión indicó que no recordaba que lo hubiera hecho.

Los relatos de León y Sifuentes no son las primeras menciones públicas de la famosa reunión del día 23 en casa de PPK. De hecho, cinco días después de ocurrida la reunión, y cuatro días después de publicada la columna en El Comercio, ya con el indulto a Fujimori concedido, el presidente de Ipsos admitía en una serie de tuits que se había reunido con el todavía presidente Kuczynski para brindarle su «opinión sobre las consecuencias políticas de su decisión»:

Torres respondía así a lo señalado por la periodista Rosa María Palacios, que, en un post publicado en su blog el día 27 de diciembre, había revelado la participación del responsable de Ipsos en la decisión de PPK. Según Palacios, Torres se había reunido en dos ocasiones con el presidente Kuczynski. En la segunda reunión, siempre según el relato de Palacios, también habría estado presente la esposa de Alfredo Torres, la periodista Cecilia Valenzuela, y ambos habrían estado «insistiendo en el indulto».

23 de diciembre
Reuniones en la casa del Presidente en Choquehuanca para discutir el indulto prometido en secreto a Kenji Fujimori. Del avance del trámite ya se habían encargado los Ministros de Salud y Justicia, desaparecidos en la defensa contra la vacancia. Operativo resulta Carlos Becerra, Presidente de Editora Perú (El Peruano) y asesor del Ministro de Salud, en simultaneo. Ministros presentes fueron Luna, Giuffra, Nieto, Aljovín. Alfredo Torres hizo una exposición con sus cifras sobre las ventajas de indultar a Fujimori. Estuvieron presentes algunos amigos del Presidente. La decisión fue tomada esa tarde. Mercedes Araoz citó por Whatsapp a todos los Ministros y a la bancada a Palacio de Gobierno para el día siguiente, 24, a las 5 pm.

24 de diciembre
Reunión en Cieneguilla en casa del Presidente. Varias fuentes señalan que tanto el Ministro Nieto como el asesor de prensa Freddy Chirinos trataron de disuadir al Presidente de indultar a Fujimori. Le explicaron los riesgos. Un testigo sitúa a Cecilia Valenzuela y a su esposo, Alfredo Torres, en la escena, insistiendo en el indulto. Esa noche, víspera de Navidad, se anuncia el indulto ante los Ministros y la bancada en Palacio de Gobierno. Kenji es el primero en agradecer, después lo haría su hermana Keiko.

Valenzuela, al igual que Torres, negó la segunda reunión. Primero en Twitter:

Y luego en un artículo publicado en el desaparecido site Altavoz (puede leerse fragmentos aquí):

La farsante dice que el 24 de diciembre “un testigo sitúa a Cecilia Valenzuela y a su esposo, Alfredo Torres, en la escena (la casa de Cieneguilla de PPK) insistiendo en el indulto».

Antes de hacer acusaciones de ese calibre, una periodista decente llama a la persona a la que piensa involucrar y confirma el dato que ha recibido. Si la persona a la que llama no le quiere contestar, registra en su crónica su negativa. Esa es la primera norma del periodismo.

Sin embargo, como indican estos dos tuits de Torres (citados también párrafos arriba), la reunión del 23 de diciembre sí tuvo lugar, y pese a ello el presidente de Ipsos no informó al respecto en la columna que sobre el mismo tema publicó el día 24 de diciembre en El Comercio:

La admisión de Torres al parecer pasó desapercibida. Pese a que el presidente de Ipsos Perú sigue manteniendo su columna semanal en el diario, El Comercio nunca ha explicado la participación de su columnista en la decisión que tomó el entonces presidente Kuczynski, ni ha incluido ningún tipo de disclosure a posteriori relacionado con el tema.

A propósito de posibles conflictos de interés, los Principios Rectores del diario El Comercio, en el apartado 13 dedicado a Las Restricciones: Interferencias, Afiliaciones e Incompatibilidades, señalan lo siguiente (las negritas son mías):

c) Las Incompatibilidades.- Son Restricciones al accionar del periodista. Pueden ser de orden personal (no cubrir informaciones sobre las que el redactor tiene un conflicto de intereses), políticas (no actuar en partidos políticos) y laborales (no realizar trabajos en otros medios).

(…)

viii.- LAS INCOMPATIBILIDADES. Se trata de Restricciones al accionar del periodista que puedan afectar su independencia. Pueden ser de orden personal (afiliaciones vinculantes con sectas u otras agrupaciones, que obligan al periodista a acatar órdenes de terceros; el periodista no deberá cubrir informaciones con las que tiene un conflicto de intereses), políticas (no actuar en partidos políticos) y laborales (no desempeñar trabajos periodísticos continuos no autorizados en otros medios, a excepción de docencia, ni asumir cargos públicos).

Lastimosamente, el texto de los Principios Rectores no aclara si estos son extensivos a los colaboradores de la sección Opinión.

Por su parte, la firma Ipsos cuenta con un código de conducta profesional, conocido como Ipsos Green Book, que puede ser consultado en la propia web de la compañía. En él puede leerse lo siguiente (la traducción y las negritas son mías):

Conflicto de interés
Los intereses personales y privados no deben interferir en las relaciones o decisiones de trabajo, estas deben basarse únicamente en consideraciones éticas y de negocios. Los contratos deben adjudicarse estrictamente en base a principios objetivos. Esto aplica también para la selección y evaluación de empleados.

La información obtenida por los empleados [de Ipsos] en el transcurso de sus deberes laborales no puede ser utilizada para su propio beneficio o en el interés de terceros.

(…)

Contribuciones políticas y relaciones gubernamentales
Dada la naturaleza del trabajo realizado por Ipsos (es decir, investigación de mercado y opinión), es importante que Ipsos mantenga siempre una posición neutral no partidaria. No se encuentran autorizadas contribuciones financieras a partidos políticos, políticos o instituciones relacionadas en el nombre de Ipsos sin la aprobación previa de la Junta de Directores.

Luego de hablar con los responsables de El Comercio, me comuniqué con Alfredo Torres para saber por qué no informó de la reunión a sus editores ni incluyó de motu proprio un disclosure que aclarara el, para mí, evidente conflicto de interés.

Torres atendió amablemente mi pedido por whatsapp y mantuvimos una cordial conversación telefónica de 10 minutos. Le pregunté, primero, si como señalaban los libros de León y Sifuentes, y como él mismo había admitido en un par de tuits, se había reunido el día 23 con el entonces presidente Kuczynski para hablar de la posibilidad del indulto. Su respuesta inmediata fue sí. Y prosiguió:

El día 23, aproximadamente al mediodía, me llaman de parte del presidente y me lo ponen al teléfono. Yo estaba manejando, me encontraba en San Isidro y le digo «no te escucho bien, si quieres paso por tu casa y me explicas de qué se trata».

En su casa había varios ministros y congresistas, estuve ahí alrededor de una hora y media, durante la cual las distintas personas presentes daban su opinión sobre el indulto. Yo sostenía, además de comentar los datos que habían aparecido en encuestas de Ipsos, que en términos relativos me parecía mejor hacerlo en Navidad que dejarlo para después, como proponían otros. Había quien hablaba de esperar a la llegada del Papa.

Yo creía que era mejor hacerlo de una vez, que Navidad era una buena fecha y que, por otro lado, la gente iba a entender que si Kenji y los suyos habían votado para salvarle la cabeza había un factor de reciprocidad en la decisión. Y, también pensaba y así lo dije, que de no hacerlo, Kenji y su grupo se iban a voltear, se iban a amistar con el resto del fujimorismo y ahí sí tenía la vacancia asegurada.

A continuación, le pregunté si él o Ipsos habían realizado algún tipo de estudio o encuesta para el presidente. «No», me respondió Torres. Las encuestas a las que hacía alusión en la reunión fueron las realizadas para El Comercio y que son de acceso público en la web del diario. «Mira, pensándolo ahora, yo creo que la razón por la que PPK me llamó fue que unos días antes, comentando el proceso de vacancia, yo dije con unos amigos que me parecía que ahora sí PPK iba a tener que indultar a Fujimori para pagar el favor de Kenji. Eso debió llegar a oídos del presidente», continuó.

Aquí pasé a preguntarle por la columna publicada el día 24 –«La hora de la reconciliación»–, en la que afirmaba: «desde el punto de vista político, la necesidad de forjar la gobernabilidad es una razón adicional para que PPK proceda con el indulto, ahora». ¿Había informado a los editores o responsables de El Comercio de la reunión antes o después de enviar el texto? La respuesta de Torres fue no. «No tenía por qué hacerlo», me dijo. Según recordaba, escribió la columna por la mañana en su oficina y la revisó y envió por la tarde, luego de la reunión en casa del entonces presidente.

Insistí un poco, ¿no pensó en ningún momento que debía hacer algún tipo de disclosure? De nuevo, la respuesta fue no. Ni él ni Ipsos habían asesorado ni trabajado para Kuczynski y esa reunión había sido a título personal y de manera informal. De hecho, me dijo, «lo que puse en la columna es casi exactamente lo que le dije a él». E insistió: «Mi interpretación fue esa, que no ameritaba un disclosure«.

Por último, le pregunté si alguien en Ipsos supo de la reunión con el presidente. «No, no creo, todo esto ocurrió el fin de semana. La reunión fue el sábado, mi columna apareció el domingo, imagino que el lunes lo comenté en la oficina pero no, nadie en la empresa supo de ella durante el fin de semana», me dijo. E insistió:

Mi conversación con el presidente fue a título personal, y así como conversé con él y respondí a sus preguntas, converso con mucha gente a diario, y no veo por qué debería informar de ello ni a El Comercio, mi compromiso con ellos es enviar una columna semanal, ni en Ipsos. A menos, claro, que hubiera un claro conflicto de interés. No podría escribir, por ejemplo, acerca de una empresa para la que estemos haciendo un estudio. Pero este no era el caso.

En el Perú y en buena parte del mundo hispanoamericano, lastimosamente, esta falta de transparencia es una práctica común entre periodistas y analistas que publican o aparecen regularmente en medios. Tras mi conversación con él, estoy convencido de que Alfredo Torres piensa que no existe ningún conflicto de interés, que no pasa nada por atender el llamado de Kuczynski al mediodía y por la tarde despachar una columna sobre el mismo tema sin informar a sus lectores de que ha podido influir de manera directa en la decisión del presidente.

De hecho, tan habitual es esta práctica que la abogada y periodista Rosa María Palacios –quien, como citaba párrafos arriba, criticó a Torres por haber asesorado al entonces presidente Kuczynski– había hecho exactamente lo mismo un año antes, cuando este era todavía candidato. El 29 de mayo de 2016, Palacios aparecía como comentarista del segundo debate entre PPK y Keiko Fujimori (también lo había hecho en el primero, una semana antes) en el canal estatal TV Perú junto a otros tres periodistas.

En ningún momento durante la emisión ese 29 de mayo, Palacios indicó que había asesorado al candidato Kuczynski durante la preparación para el debate que ahora ella analizaba. Lo hizo recién al día siguiente, el 30 de mayo de 2016, primero en el programa de radio «No hay Derecho» de Radio Santa Rosa y luego en un post de su blog:

Lo primero que cabe hacer es una declaración en pro de la transparencia. Yo participe en el entrenamiento de PPK para el segundo debate. Lo explique esta mañana con Gustavo Gorriti en el programa radial “No hay Derecho” de Ideeleradio que se trasmite en Radio San Borja. Cómo saben, durante la campaña, voy ahí los lunes de 8 am a 9 am. Pensaba hacerlo la próxima semana, después de las elecciones, pero Gustavo, quién también estuvo en este voluntariado conmigo, me convenció de hacerlo hoy.

La historia es breve y me ahorrare detalles para otra ocasión. Me llamó el martes pasado Glatzer Tuesta y me preguntó si me atrevería a decirle a la cara todo lo que le había dicho a PPK en el post debate de Piura, tanto en TV como en radio. Le dije que si.  No me gusta involucrarme directamente con políticos en campaña porque suele prestarse a todo tipo de  malentendidos, que te pasas años explicando. Pero le pregunte a un buen sacerdote amigo con el que me encontré el miércoles que debía hacer. ¿Debe un periodista cruzar la línea que la distancia ética impone respecto a un político? El sacerdote me dijo: “vaya, hágalo por la patria”. Y fui, en el convencimiento de que no estoy ayudando a PPK sino a una causa, que espero triunfe, porque la alternativa afectaría severamente los derechos y libertades de todos los peruanos (sic).

«¿Debe un periodista cruzar la línea que la distancia ética impone respecto a un político?», se pregunta Palacios. Uno pensaría que una periodista de la experiencia de Palacios conoce de sobra la respuesta a esa pregunta. Pensaría lo mismo de un hombre de la trayectoria de Torres, que lleva más de 20 años al frente de una consultora del prestigio de Ipsos y otros tantos años colaborando en medios como columnista.

Pero, como decía antes, lejos de ser la excepción este tipo de conflictos de interés son la norma en la prensa peruana. Quizá va siendo hora de que los periodistas y responsables de medios empiecen a obrar con –y exijan a sus colaboradores– la transparencia que la audiencia, cada vez menos crédula y cada vez más crítica, demanda. Nos jugamos buena parte del poco prestigio que nos queda en ello.

*Disclosure: La periodista Daniela Meneses forma parte del equipo de Comité de Lectura, iniciativa periodística en la que yo también trabajo.

[ACTUALIZADO] Revista SEMANA, Daniel Coronell, Alejandro Santos y la independencia periodística

El día martes 28 de mayo, el periodista colombiano Daniel Coronell, uno de los columnistas más respetados del país, publicó un tuit en el que señalaba:

El domingo 26, dos días antes del tuit en el que anunciaba que había sido despedido por uno de los dueños de la revista, SEMANA había publicado tanto en su edición impresa como digital una columna suya titulada La explicación pendiente.

Daniel Coronell lee La explicación pendiente en un evento público.

¿A qué «explicación» se refería Coronell? Aquí va algo de contexto para los lectores no colombianos:

A mediados de mayo, el diario The New York Times publicó un reportaje en el que el periodista Nicholas Casey recogía documentación y testimonios que demostraban que, a principios de este año, el ejército colombiano había emitido una orden que instruía “a los soldados que no ‘exijan perfección’ al momento de ejecutar ataques letales, incluso si tienen preguntas significativas sobre los objetivos que están atacando”.  Según militares consultados por el periodista norteamericano, “esa orden implica que reduzcan sus normas para proteger a civiles inocentes de ser asesinados, [lo] que ya ha ocasionado muertes sospechosas o innecesarias”.

Como era de esperar, la noticia supuso un escándalo en Colombia y reavivó la polémica de los “falsos positivos”, una serie de asesinatos ilegales supuestamente cometidos por el ejército colombiano entre los años 2006 y 2009 durante el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, que están aún siendo investigados por la justicia.

El reportaje remeció al gobierno del actual presidente Iván Duque, muy cercano a Álvaro Uribe, hasta el punto que los ministros de Defensa Nacional y de Relaciones Exteriores dirigieron una carta (en inglés) al editor del diario neoyorkino.

La carta abría señalando que el reportaje en cuestión «retrata de forma tendeciosa, parcializada y distorsionada los esfuerzos del estado colombiano y su ejército para estabilizar sus territorios y consolidar el orden y la seguridad». Dean Baquet, director de The New York Times, respondió a su vez con una carta (en español) dirigida a ambos ministros, en la que respaldaba el trabajo realizado por su reportero.

Pese a la bravata de los ministros de Defensa Nacional y Relaciones Internacionales, menos de una semana después de publicado el reportaje de Nicholas Casey, el presidente Iván Duque anunció en conferencia de prensa que crearía una comisión independiente encargada de realizar “un análisis riguroso de todas las órdenes, manuales y documentos operacionales” del ejército. Según Duque, el cometido final de la comisión será asegurarse de que “esas normas, procedimientos y protocolos se ajustan a las normas internacionales y nacionales en materia de derechos humanos y en materia de derecho internacional humanitario”.

A los pocos días de publicado el reportaje de Nicholas Casey, el site colombiano La silla vacía publicó un artículo en el que el periodista Juan Esteban Lewin afirmaba que la revista SEMANA había tenido acceso a la misma documentación e informes que The New York Times, incluso meses antes, pero que no publicó la historia a solicitud de un enviado del presidente colombiano Iván Duque.

Consultado por La silla vacía, el director de SEMANA, Alejandro Santos, descartó las acusaciones y señaló que sencillamente se trataba de un caso en el que un medio le gana la primicia a otro. “Es la sana competencia entre los medios, que ayuda a que en una democracia haya contrapesos al poder (…) Lo importante es que la información salió a la luz”, dijo Santos.

En la columna publicada el domingo pasado, Daniel Coronell indicaba que, incluso luego de haber hablado con el director del semanario, consideraba que las explicaciones que SEMANA había dado hasta el momento no eran suficientes y que “los lectores tienen derecho a saber si faltó diligencia periodística o si –en el peor de los casos– SEMANA privilegió su relación con el gobierno sobre su deber de informar a los ciudadanos”.

En una entrevista posterior a su despido Coronell relató la conversación que había tenido con el director de SEMANA, previa a la publicación de la columna:

Yo le pedí el viernes pasado a Alejandro Santos que habláramos, esto fue muy temprano en la mañana, una hora después estábamos hablando. Me dijo que consideraba injusto el tema, pero que lo entendía. Yo le dije que le enviaría la columna a él primero que a nadie con el propósito de que la conociera y que pudiéramos hablar antes de enviarla a la edición. Él me dio unos puntos de vista que yo busqué incluir, y me pidió que excluyera una frase que había en la columna que decía que yo decía eso y me atenía a las consecuencias. Él me dijo que la consecuencias no pueden ser sino el respeto por lo que tú piensas.

Por supuesto, como hemos visto, esas no fueron las consecuencias.

A raíz de la cancelación de la colaboración de Daniel Coronell, varios periodistas e intelectuales colombianos y extranjeros han expresado su preocupación por el estado de la libertad de prensa y del periodismo colombiano:

La exhortación de la escritora Carolina Sanín es particularmente incisiva porque Alejandro Santos, además de ser director de la revista SEMANA es, como Daniel Coronell, uno de los periodistas más respetados y galardonados de su país.

Estos son algunos de los premios que su trabajo periodístico ha merecido, según su entrada de Wikipedia:

  • Premio María Moors Cabot (2013)
  • Premio Rey de España (2008)
  • Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa en la categoría Periodismo en Profundidad (2012)
  • Premio Latinoamericano de Periodismo IPYS a la mejor investigación en un caso de corrupción en América Latina (2010)
  • Premio Latinoamericano de Periodismo IPYS a la mejor investigación en un caso de corrupción en América Latina (2008)
  • Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa en la categoría Derechos Humanos y Servicio a la Comunidad (2008)
  • Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, otorgado en SEIS ocasiones

Pero, además, en los últimos meses Santos se ha visto abocado a defender su independencia y la del semanario que dirige. ¿Por qué? Porque a principios de 2019 Publicaciones SEMANA, la empresa editorial que publica el semanario, vendió el 50% de sus acciones a los empresarios Jaime y Gabriel Gilinski, dueños de una de las fortunas más importantes de Colombia.

Los múltiples intereses empresariales y políticos de la familia Gilinski habían puesto ya en guardia a quienes piensan que ese complejo entramado de poder económico podría poner en riesgo la independencia de uno de los medios más importantes y prestigiosos del país.

Así respondía a esas dudas Alejandro Santos en una entrevista concedida en febrero a la periodista Vicky Dávila, de W Radio Colombia:

Vicky Dávila: Los periodistas que trabajamos en medios cuyos dueños son grupos económicos tenemos tal vez claro algo, y no sé si usted lo comparta, y es que en el mismo instante en que ese grupo quiera intervenir en la independencia, pues uno se va. Digamos, usted como director se iría, imagino yo de SEMANA, si le dice el señor Gilinski «mire usted tiene que decir esto y no lo que usted está pensando».

Alejandro Santos: Absolutamente. Por un lado, yo creo que tenemos varios factores. Uno, ese. El día que a uno le digan lo que tiene que decir, uno tranquilamente se va con su carta de renuncia sin problema.

Pese a su elocuencia habitual, el director de SEMANA no ha dicho nada tras el despido de Daniel Coronell. Hasta el momento de publicación de este post, tres días después del tuit en que Coronell anunciaba que el otro dueño de la revista, Felipe López, le había comunicado «la decisión de la empresa de cancelar mi columna», Alejandro Santos no ha hecho ninguna declaración.

Las últimas palabras en público del director del semanario se encuentran en otro tuit, publicado el domingo 26, pocas horas después de que se hiciera pública la columna crítica de Coronell:

Imagino que no soy el único que aguarda expectante sus nuevas declaraciones.

ACTUALIZACIÓN

El día sábado 1 de junio, empezó a circular el editorial de la edición número 1935 del domingo 2 de junio de SEMANA. Si bien la fecha oficial de publicación del semanario es el día domingo, la edición impresa de la revista suele estar disponible desde el día anterior para algunos suscriptores y en un número limitado de puestos de venta.

El editorial lleva por título Lecciones aprendidas y una bajada que reza: «En algunos momentos hay que hacer un alto en el camino para reflexionar. Esta es una de esas semanas». Aquí pueden leerlo en su totalidad:

Si bien el director Alejandro Santos sigue sin pronunciarse a título personal respecto al despido de su columnista Daniel Coronell, el editorial hace alusión a Santos en dos ocasiones y, por ende, podemos presumir que cuenta con su aprobación.

«Frente a este episodio, creemos que reconocer públicamente los errores, en cabeza del director de la revista, Alejandro Santos, es necesario…»

«Su director, los editores, los periodistas y el resto del equipo de SEMANA seguiremos trabajando sin desfallecer para estar a la altura de ese desafío».

Las explicaciones que el texto pretende ofrecer a sus lectores difícilmente dejarán satisfechos a quienes, como el excolumnista Coronell, han sido críticos con la actuación de SEMANA en este episodio, ya que no aportan ninguna información que no fuera ya de conocimiento de quienes han seguido el caso a través de la cobertura de otros medios como La silla vacía.

Pero, además, el editorial abre de forma extraña, alabando la labor periodística de Coronell y lamentando que ya no vaya a colaborar con la revista. Esto es lo que dice:

Antes que nada, lamentamos la salida de Daniel Coronell, un periodista sobresaliente cuyas columnas exaltaron los contenidos de esta casa editorial.

Por supuesto, ni esas líneas ni las siguientes se hacen cargo de que fue uno de los responsables y dueño de la revista –Felipe López– el que forzó la salida del columnista, a la vez que lamenta lo ocurrido como si se tratara de un accidente fortuito y no una decisión editorial y empresarial.

El editorial no es sino una nueva oportunidad perdida por parte de SEMANA y su director para intentar corregir la cada vez mayor brecha de confianza entre medios y audiencia –en Colombia, Latinoamérica y en todas partes– producto, entre otras cosas, de la falta de transparencia con que las empresas periodísticas de medio mundo manejan la relación con sus lectores.

ACTUALIZACIÓN II

Al día siguiente de la actualización anterior, el director de SEMANA, Alejandro Santos, compartió él mismo en su cuenta de Twitter el editorial en cuestión, constantando así que o bien lo escribió él o bien cuenta con su total aprobación:

Nuevamente, una oportunidad perdida por parte de SEMANA y su director para actuar con la transparencia que las audiencias de medios periodísticos requieren y exigen en esto tiempos. Difícil entender así el salto que supone ese «En Semana siempre defenderemos la libertad de expresión, aún la de los columnistas que critican a su casa editorial» de su anterior tuit, al «lamentamos la salida de Daniel Coronell» del editorial, que como todos sabemos no se produjo por la caída de un meteorito ni como consecuencia de un tsunami o algún otro accidente natural.

Lástima.

ACTUALIZACIÓN III

El día 3 de junio, el fundador y uno de los dueños de la revista SEMANA, Felipe López, concedió una entrevista a la periodista María Isabel Rueda, del diario El Tiempo. Entre otras cosas, resulta muy interesante este intercambio entre la periodista y López:

-María Isabel Rueda: Concluyamos. ¿Finalmente, por qué salió Daniel Coronell de ‘Semana’? ¿Fue por la columna, o por poner en duda las explicaciones de su director?

-Felipe López: Hubo otra cosa. Cuando hablé con él, me dijo algo que me desconcertó: Que mientras ‘Semana’ no diera una explicación satisfactoria, él iba a insistir en el tema en las próximas columnas, pues tenía mucha información que no había publicado en la primera. Eso me pareció inaceptable. Si su decisión era seguir poniendo en tela de juicio la credibilidad de la revista, lo lógico es que lo hiciera desde afuera.

Ante esa alusión, Daniel Coronell concedió él también una entrevista al diario El Tiempo, firmada por la Unidad Investigativa, en la que, entre otras cosas, indica:

-El Tiempo: Felipe López insiste en que ‘Semana’ no engavetó la noticia sino que tenían que hacer otras verificaciones, ¿por qué no les cree? y ¿qué es lo que, según usted, ‘Semana’ tiene aún pendiente por explicar?

-Daniel Coronell: Hasta el día que hablé con Felipe no había ninguna explicación. Es más, él me dijo que ‘Semana’ no tenía por qué explicar nada.

Finalmente, la explicación llegó este domingo, en forma de editorial y luego de mi despido que califica como “salida”. Allí, ‘Semana’ reconoce que sí cometieron errores. Entre otros, el de no publicar cuando ya tenían información suficiente.

En otro momento de la entrevista, Coronell indica:

Felipe le asegura a María Isabel Rueda cosas que yo jamás dije en la conversación. Cuando recibí su llamada para comunicarme la decisión –ya tomada– de cancelar la columna, yo estaba en una librería frente a un apreciado colega, a la librera y a otras dos personas que pudieron oír todo lo que dije. La conversación apenas duró dos minutos y medio. 

Jamás afirmé que iba a publicar más sobre el asunto. Lo que sí le dije, con toda serenidad, es que existen informaciones adicionales sobre reuniones de ‘Semana’ con el Gobierno, además de la de Jorge Mario Eastman. Esta última reunión ‘Semana’ también la admite, en su editorial, como otro de sus errores.

Por último, el miércoles 5 de junio, Daniel Coronell publica una nueva columna, esta vez en The New York Times en Español, titulada El precio que pagué por preguntar, en la que insiste en un detalle clave del editorial publicado por SEMANA:

El editorial también dice “lamentamos la salida de Daniel Coronell”, pero yo no me salí: me sacaron por atreverme a preguntar.

ACTUALIZACIÓN IV

El día martes 11 de junio, la revista SEMANA anunció en redes sociales y a través de un escueto comunicado en su página web que, tras una reunión entre el director Alejandro Santos, la presidenta del Grupo Semana María López y Daniel Coronell, se había acordado la vuelta del columnista al semanario:

Alejandro Santos, en su primera declaración a título personal desde el despido de Coronell el pasado 26 de mayo, dijo a través de su cuenta de Twitter:

En declaraciones al diario El Tiempo, Daniel Coronell indicó que había decidido «aceptar la amable invitación de Alejandro Santos y María López para retomar la columna».

Por otro lado, el site La silla vacía, que el 21 de mayo desató la crisis que culminó con la salida (ahora temporal) de Daniel Coronell de SEMANA, aporta algunos detalles más acerca de la reconciliación del semanario y su columnista estrella.

Según un artículo publicado también el día 11 de junio por el periodista Juan Esteban Lewin, el mismo que originalmente reveló que SEMANA había tenido acceso a la misma documentación e informes que The New York Times y había optado por no publicarlos a instancias del gobierno colombiano, informa que uno de los nuevos propietarios de la revista, Gabriel Gillinski, había sido clave en la vuelta de Coronell:

Según tres fuentes conocedoras de la negociación (que no incluyen a Coronell, quien nos dijo que prefería no hablar del tema y quien tampoco dio mayores detalles en su entrevista con Juan Carlos Iragorri en RCN Radio, minutos después de publicar la nota), el actor clave para el regreso fue Gabriel Gilinski, el nuevo dueño de la mitad de Publicaciones Semana.

Desde el momento de la crisis, cuando en una llamada Felipe López le quitó la columna a Coronell, Gilinski empujó la búsqueda de un acuerdo para no perder al columnista. Finalmente lo consiguieron el director de Semana, Alejandro Santos, y la presidente de Publicaciones Semana e hija de Felipe, María López.

Así comentaba el propio Coronell su regreso al semanario en Twitter:

También a través de Twitter, Coronell se hacía eco a través de un retuit, de que el hashtag #CoronellVuelveASemana se había convertido en el primer trending topic entre los usuarios de Twitter en Colombia:

Pd: Antes de escribir este texto intenté comunicarme tanto con Daniel Coronell como Alejandro Santos para hacerles algunas preguntas más respecto a lo ocurrido, pero lastimosamente no obtuve respuesta de ninguno de los dos.

*Una versión reducida de este texto apareció en el boletín de Comité de Lectura el día miércoles 29 de mayo. El newsletter aparece de lunes a viernes y cuenta con una edición de fin de semana. Colaboramos en él Augusto Townsend, Daniela Meneses, Matheus Calderón y yo. Si desean suscribirse pueden hacerlo aquí.

Paolo Guerrero, la contaminación cruzada y la inocencia (de los medios)

El domingo 5 de mayo, el programa televisivo Domingo al día, de América Televisión, emitió un reportaje en el que una serie de extrabajadores y trabajadores del Swissotel de Lima brindaban testimonios que apuntaban a una compleja conspiración ocurrida al interior del hotel para encubrir la supuesta responsabilidad de la organización en el resultado analítico adverso que estuvo a punto de dejar a Paolo Guerrero fuera del mundial Rusia 2018.

(Si no recuerdan bien el caso Guerrero y las idas y venidas de su suspensión, lo expliqué en este otro artículo del blog)

Este es el reportaje televisivo:

Véanlo, vale la pena. Pero, por si acaso, estos son los puntos fundamentales:

  • El principal denunciante es Jorge (o Jordi) Alemany, quien trabajó en el Swissotel como «asistente de alimentos y bebidas». Alemany ingresó a trabajar al hotel el 16 de julio de 2018. Es decir, nueve meses después de la estadía de la selección peruana en la que supuestamente se produjo la ingesta de mate de coca por contaminación cruzada que derivó en el resultado analítico adverso de Paolo Guerrero.
  • Según la periodista Paola González, autora del reportaje, «no pasó mucho tiempo para darse cuenta de que el Swissotel no cumplía con la normativa internacional y que alguno de los afectados habría sido el Depredador (Paolo Guerrero)».
  • Según Alemany, cuando el fiscal que investigaba el caso acudió al hotel a realizar una inspección, «solicitan que vuelvan a hacer los montajes de los salones tal y como se realizó en su momento cuando estaban los futbolistas». Pero, dice Alemany, «siendo yo el responsable, lo hacen a escondidas mío».
  • Según Alemany, cuando cuestionó a su jefe directo al respecto, este le dijo «que si quería conservar mi puesto de trabajo, no volviera a preguntar sobre ese tema».
  • Esto llevó a que Alemany, armado con unos lentes con cámara oculta, decidiera investigar por su propia cuenta. Esto, de nuevo, casi un año después de la estancia de la selección peruana en el hotel.
Jorge Alemany con los lentes con cámara oculta
  • Ante la cámara oculta de Alemany, un mozo del hotel que atendió a la selección nacional dice: «yo tengo la seguridad de que la contaminación se dio en el hotel». El camarero, llamado Anthony Obando, dice también: «han agarrado una tacita o una jarrita, miento, una jarrita donde estaba servido el mate de coca, no la han lavado bien, han metido el té con limón y lo han servido ahí».
  • Obando, siempre ante la cámara oculta de Alemany, indica también que «sí se vendía mate de coca (…) en banquete y puntos de venta».
  • Obando dice que el gerente de alimentos y bebidas del hotel, indicó a él y otros dos camareros cambiar su versión de lo ocurrido. Según Obando, lo hicieron porque «te podían botar».
  • Alemany graba con su cámara oculta a otro trabajador del hotel, George Roman, quien según la periodista Paola González «habría preparado el té a Paolo». Roman dice ante la cámara oculta: «tú agarras un recipiente que está de mate de coca adentro, no lo lavas correctamente, no está limpio, sigue estando de mate de coca, nada más».
  • Un cuarto testimonio, este sí frente a las cámaras de Domingo al día, de otro extrabajador del hotel, Luis Escate, sirve para confirmar que, en palabras de la periodista Paola González, «los estándares de limpieza no se cumplían a cabalidad».
  • Hay un quinto testimonio, otro extrabajador del hotel, que indica que una vez Obando «nos confesó que él había sido partícipe directamente de eso».
  • Para terminar, la periodista Paola González le pregunta a Jorge Alemany si tiene miedo. Este responde: «En este país, y tú lo sabes mejor que yo, por un celular te matan. Por una información como esta por supuesto yo sé que mi vida puede hasta correr peligro. Ya lo hago público de aquí, si algo me ocurre es Swissotel».

Esa información podría resumirse en dos puntos claves, siempre según los testimonios presentes en el reportaje televisivo:

  • El hotel sí vendía mate de coca.
  • El protocolo de seguridad alimentaria del hotel era un desastre y eso permitió que se sirviera al capitán de la selección peruana un té con limón de una jarrita donde previamente se habría servido mate de coca, lo que produjo la contaminación cruzada que derivó en el resultado analítico adverso.

Como era previsible, el reportaje ha suscitado una ola de comentarios, artículos, opiniones y demás en la prensa y redes sociales peruanas. Todos, o la inmensa mayoría, dando por buenos los testimonios de los extrabajadores y trabajadores del hotel y, en consecuencia, acusando al Swissotel de mentir y perjudicar a Paolo Guerrero.

Según estos comentarios, los testimonios del reportaje de Domingo al día, demostrarían que Guerrero es inocente. Porque como, por ejemplo, señala en su columna del diario Perú21 el analista Augusto Rey (las negritas son mías):

Paolo Guerrero acudió a todas las instancias para demostrar su inocencia. Algunos lo acusaron de drogadicto. Le dijeron cocainómano, pero dio la cara. Eso es bastante valiente en un país donde una denuncia suele ser una sentencia. Se defendió con consistencia y mantuvo su versión. Se enfrentó a los medios y a sus detractores que aprovecharon el momento para hacerlo leña.

Los adjetivos que le llovieron en redes fueron injustos, igual que la sanción que lo alejó por meses de la cancha y de su trabajo. Aun así, cumplió su condena, pero hoy sale una versión de los hechos bastante creíble que demostraría su absoluta inocencia, una sobre la que varios nunca tuvimos dudas.

La pregunta aquí, que nadie o casi nadie se hace, es ¿»Su absoluta inocencia» de qué? O, de otra forma, ¿por qué fue sancionado en última instancia Paolo Guerrero?

La respuesta es sencilla y se encuentra en un documento que, al parecer, ninguno de los muchos comentaristas en medios y redes sociales, ha podido o querido consultar. El laudo del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS por sus siglas en francés, o CAS por sus siglas en inglés):

El laudo emitido por el TAS/CAS el 14 de mayo de 2018 consta de 20 páginas y determinaba lo siguiente:

En resumen: Guerrero debía cumplir una sanción de 14 meses por haber violado el art. 6 del reglamento Anti-Doping de la FIFA («Presencia de una sustancia prohibida o de sus metabolitos o marcadores en la muestra de un jugador»).

Pero, ¿cómo es que llegó esa sustancia prohibida al cuerpo de Guerrero según el Tribunal?

El laudo del TAS/CAS es pródigo y prolijo en sus explicaciones. Primero, en el punto 67 señala que hay cuatro posibles fuentes:

  1. uso de cocaína.
  2. un té bebido en el comedor privado de la selección peruana del Swissotel en Lima el día 5 de octubre (T1)* (en el documento del laudo del TAS/CAS hay un pequeño error, en realidad sería el 3 de octubre, dos días antes del partido que fue jugado en Buenos Aires el 5 de octubre).
  3. un té bebido en el área de visitas del mismo hotel el mismo día (T2).
  4. un té bebido a la mañana siguiente del partido en Buenos Aires (T3).

El punto 68 indica que el Tribunal está «en general satisfecho con que el señor Guerrero ha establecido en un estándar no menor al 51% o, como se dice coloquialmente, con las justas, que la fuente de la sustancia prohibida fue un mate de coca».

El punto 69 señala que el tribunal rechaza tanto T1 (un té bebido en el comedor privado de la selección) como T3 (un té bebido a la mañana siguiente del partido en Buenos Aires).

A continuación, en el punto 70, el Tribunal indica que descarta el consumo de cocaína y considera probado T2 (un té bebido en el área de visitas del mismo hotel el mismo día) porque:

  • La cantidad de la sustancia prohibida encontrada en la muestra del señor Guerrero, de acuerdo a los dos expertos consultados, es consistente con cualquiera de los dos supuestos.
  • Ambos expertos consideran que la contaminación por mate de coca debido a una jarra o jarrita de té en donde otro té ha sido servido produciría una concentración menor a la cantidad encontrada.
  • Ambos expertos concuerdan en que el examen capilar elimina la posibilidad de que el señor Guerrero sea un consumidor habitual de la droga, si bien ambos también concuerdan, aunque con diferentes grados de énfasis, en que no puede descartarse un único uso de la droga en los siete días previos a la prueba.
  • Sería imprudente, si bien no inaudito, que un futbolista con un partido importante programado para como mucho una semana después tomara una droga que no va a mejorar su rendimiento en el campo de juego, que incluso podría ser contraproducente y que es tan fácil de detectar.
  • El señor Guerrero no solo tiene, hasta ahora y por un periodo prolongado de tiempo, un record impoluto en lo que concierne a controles antidoping sino que es también embajador y, de hecho, imagen de campañas por un deporte libre de drogas. El uso de la droga, si este fuera revelado, dañaría seriamente su reputación; el panel considera que puede tomar en consideración para el conjunto de la evaluación la improbabilidad de que asumiera un riesgo así.

Es decir, debido a la reputación de Guerrero y a las pruebas aportadas por él mismo, el Tribunal descartó la posibilidad del consumo de cocaína. Lo que dejó al Tribunal con una única respuesta. La denominada T2: un té bebido en el área de visitas del Swissotel durante la concentración de la selección peruana el día 3 de octubre de 2017.

Esto parecería dar alas a la teoría de la contaminación cruzada esgrimida en el reportaje de Domingo al día pero en realidad lo que hace es descartarla.

¿Por qué?

Porque el mismo Tribunal lo hace en el punto 70.2 ya indicado, en base al testimonio de dos expertos consultados durante el proceso:

Repito:

Ambos expertos consideran que la contaminación por mate de coca debido a una jarra o jarrita de té en donde otro té ha sido servido produciría una concentración menor a la cantidad encontrada.

Entonces, si Guerrero no fue sancionado por consumo de cocaína ni por haber bebido un té que contenía trazas de mate de coca, ¿cuál fue la motivación de la sanción?

Una vez más, el laudo del TAS/CAS es meridianamente claro al respecto:

75. Los pasajes claves del testimonio del señor Guerrero ante el Tribunal fueron aquellos en que describió sus suposiciones cuando tomó el té el día en cuestión. El señor Guerrero asumió que había protocolos en marcha tanto en el comedor privado de los jugadores como el salón de visitantes. De hecho, como ha testificado la nutricionista [de la selección], el señor Guerrero estaba en lo cierto respecto al primero pero no al segundo. En base a esa falsa premisa, él luego asumió que el té que bebió en T2 (el salón de visitantes) era el mismo que bebió en T1 (el comedor privado). Ahí, en base a la evidencia analizada por el Tribunal, el señor Guerrero estaba equivocado. Ambos tés eran, de hecho, diferentes.

76. El Tribunal no cuestiona la veracidad del testimonio del señor Guerrero a la hora de explicar que estas fueron sus suposiciones. Como jugador experimentado –habiendo jugado profesionalmente por muchos años en Europa y Sudamérica– está acostumbrado a que los responsables del equipo proporcionen áreas seguras, tanto en locales de entrenamiento como durante los días de partido, tanto en lo que respecta a seguridad física como a no ser expuesto a comida o bebidas peligrosas, incluidas aquellas que puedan contener sustancias prohibidas. Pero el Tribunal observa que estas, y así lo admite el jugador, no eran sino suposiciones. Nunca preguntó a los responsables si había protocolos establecidos, ni dónde regían estos. Si estos regían en la sala de visitantes, que era un ambiente diferente en muchos aspectos al comedor privado, sobre todo respecto a quién podía acceder a él.

77. El Tribunal, sin embargo, duda de que el señor Guerrero haya inspeccionado, incluso en T1 (el comedor privado), la etiqueta del té que se le sirvió para verificar que se trataba de un anís. Dadas sus suposiciones acerca del comedor privado como un ambiente seguro, no habría necesidad de ello. Además, su descripción del filtrante que le fue servido en T1 señalaba que era de la marca Lipton’s McCollins, o sea amarillo, cuando según la evidencia aportada por WADA este era azul.

En otro momento, el Tribunal señala que «había varias maneras en que el señor Guerrero, en lugar de confiar en suposiciones, podía haber cumplido con su principal deber personal como atleta de asegurar que ninguna sustancia prohibida ingresara a su cuerpo».

Es decir, el TAS/CAS culpa a Paolo Guerrero de negligencia. De no haber sido lo suficientemente responsable respecto a qué comió o bebió pese a que se encontraba en un área no protegida.

Y lo hace dejando claro que, a su entender y en base al testimonio de dos expertos, una posible contaminación cruzada no fue la causa del resultado analítico. O sea, según el TAS/CAS, Guerrero habría bebido un mate de coca sin darse cuenta de ello. Esto señalan los puntos 70.8 y 70.9 del laudo:

  • El Swissotel sí tenía mate de coca, de la marca Delisse, disponible para sus huéspedes.
  • Hay evidencia considerable, proveniente del señor Guerrero y sus amigos, que el Panel ha escuchado y visto, de que bebió té en el salón de visitantes. T2 («un té bebido en el área de visitas del mismo hotel el mismo día») fue servido al señor Guerrero en un área donde, como testificó la nutricionista ante el Comité Disciplinario de la FIFA, no había protocolos de seguridad para alimentos y bebidas. No hay entonces el mismo nivel de imposibilidad de servir un mate de coca en T2 que sí había en T1. Además, como se explica abajo, el Tribunal duda de que, como él mismo dice, el señor Guerrero le haya dejado claro al camarero que quería un té de anís. El Tribunal considera más probable que se le pidiera un mate y, en consecuencia y sin error de su parte, le haya servido al señor Guerrero un mate de coca.

Volvamos entonces a las supuestas revelaciones del reportaje televisivo de Domingo al día. ¿Se acuerdan? Son estas:

  • El hotel sí vendía mate de coca.
  • El protocolo de seguridad alimentaria del hotel era un desastre y eso permitió que se sirviera al capitán de la selección peruana un té con limón de una jarrita donde previamente se habría servido mate de coca, lo que produjo la contaminación cruzada que derivó en el resultado analítico adverso. (punto aparte: los trabajadores y extrabajadores del Swissotel hablan en todo momento de un «té con limón», mientras que ante el TAS/CAS Guerrero indicó que pidió un «anís»)

Lo primero quedó establecido ya por el TAS/CAS en mayo del año pasado. Lo segundo, como he explicado detalladamente, fue descartado como explicación. Repito, en palabras del Tribunal: «Ambos expertos consideran que la contaminación por mate de coca debido a una jarra o tetera en donde otro té ha sido servido produciría una concentración menor a la cantidad encontrada«.

Comentario aparte merece la negativa del Swissotel a colaborar en un inicio en la investigación. Y el haber eliminado el mate de coca de su carta una vez ocurrido el escándalo. El propio Tribunal hace referencia a este pésimo manejo de crisis del hotel y señala: «la inferencia del Tribunal es que la gerencial del hotel estaba preocupada porque, con razón o no, pudieran ser objeto de críticas o incluso se les exigiera una compensación por poner la carrera del señor Guerrero en peligro al servirle una bebida que contenía una sustancia prohibida, y por ende intentó ocultar cualquier rastro que pudiera haber conducido a esta situación».

¿Prueba ello que el Swissotel es responsable de la situación del capitán de la selección peruana? No lo considera así el TAS/CAS. Se trata, a su entender, de un mal manejo de crisis, que a estas alturas resulta evidente para cualquiera que haya seguido el caso con cierta atención.

¿Qué hay entonces en las supuestas revelaciones del reportaje televisivo que demuestre la «absoluta inocencia» de Paolo Guerrero? Nada. Recordemos, según los testimonios presentes en el reportaje, en el hotel se le habría servido al futbolista un té con limón en una jarrita usada previamente para servir mate de coca.

Si el Tribunal, como he explicado, descartó el consumo de cocaína y descartó la contaminación cruzada como causas del resultado analítico adverso, los testimonios de trabajadores y extrabajadores del Swissotel asegurando que se sirvió un té contaminado a Guerrero –y tendrán que probarlo, me imagino, aunque para la periodista de Domingo al día y los comentaristas de otros medios y redes sociales no parezca necesario– en realidad no significan absolutamente nada.

*Como me hace ver en Twitter el usuario @notoriusmatsuda, en el documento del TAS/CAS hay un error en las fechas. En el momento en que explica las posibles fuentes de la sustancia prohibida, en el punto 67, indica «tea drunk in the Peruvian national team’s private dining room in the Swisshotel in Lima on October 5th» y luego repite esa fecha. Pero, en otro momento, en los antecedentes, sí se señala correctamente que los hechos habrían ocurrido en la «concentración del 3 de octubre» o «dos días antes del partido del 5 de octubre». Es una errata que no afecta al fondo de la resolución.

Roma, arte e incomodidad

Sergio del Molino, uno de los autores que más admiro en español y de quien además tengo la suerte de ser amigo, menciona la reseña que escribí hace unos pocos días sobre Roma en esta inteligente columna sobre la disyuntiva arte/panfleto moral publicada en el diario El País el día lunes 25 de febrero.

Dice Sergio en su columna:

Como resumía el periodista Diego Salazar en Foreign Policy: “Roma es un homenaje hermoso a la opresión doméstica”. En otras palabras: la mirada condescendiente de un señorito a las criadas que agradecen los mendrugos de pan lanzados por los amos. Y algo de eso puede haber. Al fin y al cabo, es una historia de inspiración autobiográfica narrada por un señorito que evoca su relación filial con una criada. Hay un retrato sin enjuiciamiento, y si no hay condena explícita, muchos espectadores concluyen que hay justificación implícita de un orden social. Pero eso es exigirle al arte algo que el arte no está obligado a dar y que, además, lo estropea hasta convertirlo en panfleto. Roma es arte porque se centra en el retrato y no en enjuiciar lo retratado. Es decir, Cuarón ha contado lo que le ha dado la gana y no lo que algunos le exigían que contara.

A diferencia de Sergio, yo creo que la película de Cuarón no hace nada por encarar el tópico –habitual en relatos (cinematográficos o literarios) de autores latinoamericanos– de las empleadas de hogar como muchachas «mudas… cortas pero buenas o, cuando menos, inocentes», en palabras de la escritora colombiana Margarita García Robayo.

Mi reseña continuaba (pueden leerla completa en español aquí):

La historia de la niñera de Cuarón se encuentra atrapada en el recuerdo idílico del cineasta, una mirada infantiloide, como si tantos años después el Cuarón adulto no hubiese aprendido nada sobre la realidad de Libo (Cleo) ni hubiera ampliado su mirada y comprensión para entender que la vulnerabilidad de ella era el precio a pagar por su seguridad infantil.

La diferencia en nuestras lecturas de Roma, creo, es uno de esos temas en los que nunca conseguiremos ponernos de acuerdo. Si Sergio y yo fuéramos autores de otro siglo, nos imagino perfectamente gastando decenas de folios de papel y sobres de correo en largas argumentaciones en defensa de nuestras posiciones.

Me parece que es perfectamente posible tener lecturas y visiones diferentes de una película tan rica en simbología y ambición sin que el desacuerdo presuma mala fe, idiotez o ignorancia del que opina distinto a uno. De hecho, la disparidad y enorme cantidad de opiniones que ha suscitado Roma es, para mí, una de las cosas más fascinantes de la película y una de las razones por las que acepté escribir al respecto cuando la editora de Foreign Policy me lo sugirió.

Mi reflexión y crítica a Roma asume explícitamente la posibilidad de esas lecturas distintas y, como señalo en el propio texto, está hecha a partir de la perspectiva particular que supone ver la película con ojos latinoamericanos e, incluso, de latinoamericano de clase media o media alta. Esa condición supone, desde mi punto de vista, que con casi toda seguridad uno ha sido o es cómplice de la estructura de poder y desigualdad que da origen y sostiene la situación de semiesclavitud en que viven Cleo y una parte importante de las mujeres –aunque no solo– que realizan trabajos domésticos en nuestras sociedades.

A pesar de lo que Sergio deja caer en su columna, yo no le pido a Cuarón que haga crítica social explícita, ni mucho menos panfletos moralistas. Pocas cosas me interesan menos. Mi crítica a la película está centrada en ciertas decisiones estéticas y narrativas del director que, a mi modo de ver, dejan traslucir cierta falta de reflexión y/o entendimiento por su parte acerca del asunto central de la película: de nuevo, la condición de semiesclavitud en que sobrevive Cleo en la ficción, equiparable a la de miles de mujeres latinoamericanas todavía hoy en pleno año 2019. Si no lo han hecho, los invito de nuevo a leer el texto para entender a qué me refiero.

Llevo algunos días pensando si comentar todo esto, ya que si bien he seguido con cierta atención los múltiples comentarios y reacciones, tanto a favor como en contra, que ha suscitado mi ensayo, hace tiempo ya que tomé la decisión de no discutir mis textos a posteriori en redes sociales, creo que lo que escribo debe defenderse solo, a menos que haya errores factuales groseros.

Si lo hago aquí es, primero, debido a la interpelación directa e inteligente que me hace Sergio, tanto en su columna como en un comentario de Facebook. Interpelación que me ha servido además para dar algo de forma a la reflexión acerca de algunos cuestionamientos que se han hecho a mi lectura.

Pero también escribo estas líneas porque he encontrado fascinante que haya un grupo importante de gente –no es el caso de Sergio en absoluto– para la que pareciera que las únicas respuestas posibles ante un artefacto cultural son «lo adoro con locura» o «lo odio tanto que nunca debería haber existido».

Parece que hay quien piensa, a raíz de mi lectura crítica, que he odiado la película o que pienso que habría que prenderle fuego a todas las copias existentes y a Cuarón mismo. Por supuesto, eso no es así. Como le decía a Sergio en un comentario en su muro de Facebook, parece que hay mucha gente que piensa que es una excentricidad o un imposible que uno disfrute una película o un libro o cualquier artefacto cultural pero, a la vez, este le suscite preguntas, dudas y hasta cierta incomodidad que lo lleven a cuestionarlo y a cuestionarse uno mismo.

Por suerte, hay también quien, estando en desacuerdo con uno, plantea preguntas y cuestiones que, lejos de zanjar el debate, lo azuzan e impiden que uno agote la reflexión ensimismado. Como Sergio. Gracias, querido.

Algunas cosas que se han dicho sobre No hemos entendido nada

«Diego Salazar sube al ring conceptos tan escurridizos como posverdad, fake news y revolución digital, y analiza las herramientas –generalmente desastrosas– con que los medios de comunicación les han hecho frente. Luego, en un knockout demoledor, demuestra que el único camino posible para el futuro del periodismo es la utilización de las mejores armas de toda la vida: investigación minuciosa, chequeo de datos y prosa sublime. Este libro reúne las tres».
Leila Guerriero, autora de Plano americano y Los suicidas del fin del mundo.

«Amigos periodistas: si quieren una buena novela de terror, el libro de Diego Salazar les va a estremecer. Escalofríos y sustos garantizados. No hemos entendido nada disecciona la razón de ser del periodismo en un mundo donde parece haber perdido su sentido, y lo hace desde la incomodidad y la autocrítica, sin complacencia, para recordar que sigue habiendo una verdad y que es posible entreverla si se corta bien la maleza».
Sergio del Molino, autor de La hora violeta y La España vacía.

«Me he reído a gritos leyendo No hemos entendido nada. Un libro divertido e incisivo acerca del periodismo y su caída libre escrito por una de las mentes más iluminadas de Latinoamérica».
Alberto Fuguet, autor de Sudor, Missing: una investigación y VHS (Unas memorias).

«No hemos entendido nada [es] uno de los libros más importantes sobre la crisis actual del periodismo, conectada, por supuesto, al desafío de internet».
Edmundo Paz Soldán, autor de Río fugitivo, Los vivos y los muertos y Norte.

«Si realmente te interesa el periodismo y entender un poco lo que estamos afrontando debes leer el libro de Diego Salazar».
Esther Vargas, directora de Clases de Periodismo.

«¿Qué tiene que ocurrir para que un periodista ponga de lado una de las partes esenciales del oficio? Diego Salazar ha hecho de esta pregunta un caso de estudio sobre un mal creciente y contemporáneo: los periodistas no verifican, los editores no editan, y los medios de información caen, uno tras otro, víctimas de sí mismos. ¿Qué esperanza de vida tiene un medio periodístico que no hace periodismo? No hemos entendido nada es el libro donde Diego Salazar desmenuza el presente sin demasiado futuro del periodismo».
Marco Avilés, autor de De dónde venimos los cholos y No soy tu cholo.

«Una de las mejores cosas que le podía pasar al periodismo peruano de estos tiempos ha sido el nacimiento de No hemos entendido nada, el espacio que Diego Salazar ha convertido en referente de análisis sobre lo bueno, lo malo y lo complejo de este oficio y la industria que muchas veces lo afea y lo arruina. Este es el libro que da sentido a esta iniciativa».
David Hidalgo, autor de La biblioteca fantasma y Sombras de un rescate.

«No hemos entendido nada (Debate, 2019), [es] un ensayo sobre cómo las redes sociales e Internet han sacudido las redacciones de todo el mundo, revolucionando la forma en la que se consume y se produce la información. [Diego Salazar] disecciona los pilares sobre los que se asienta el modelo de negocio periodístico, estudia los procesos de desinformación y se pregunta cómo los medios pueden recuperar la atención de los usuarios». Matías de Diego, en entrevista de eldiario.es.

Trailer:

La edición peruana de No hemos entendido nada se encuentra disponible en librerías desde julio de 2018.

La edición chilena apareció en enero de 2019.

La edición española salió a la venta el 21 de febrero de 2019.

La edición mexicana se encuentra disponible desde mediados de julio de 2019.

Mientras tanto, quien desee leer el libro antes de que aparezca la edición impresa de su país puede hacerlo en ebook, tanto en Amazon Kindle como en Apple iBooks:

-Si utilizan una cuenta de Amazon domiciliada en Estados Unidos, pueden comprarlo aquí.

-Si utilizan una cuenta de Amazon México, pueden hacerlo aquí.

-Si su cuenta es de Amazon España, lo encuentran aquí.

-Si en lugar de Kindle, utilizan iBooks de Apple, pueden conseguirlo aquí.

ABC, la Luna, los rusos y los diarios teóricos de la conspiración

Me encantan las teorías de la conspiración. Creo haberlo contado ya varias veces. Encuentro algo irresistible en esa pulsión que lleva a tanta gente a creer en elaborados complots, en ejércitos de seres humanos ejecutando al unísono un complejísimo plan sin desviarse un milímetro, sin equivocaciones ni accidentes y, sobre todo, sin filtraciones indiscretas que echen por la borda el diseño elaborado por un oscuro genio del mal.

En el fondo, más allá del delirio y la paranoia, hay en las teorías de la conspiración una fe humanista, una confianza en el carácter perfectible y la diligencia humana, que me gustaría compartir.

Por eso, cuando vi pasar esta «noticia» del diario español ABC, no pude evitar el click:

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Díganme si no es una maravilla. No sé ustedes, pero a mí me encanta particularmente que la nota se encuentre en el apartado CIENCIA del site.

El corazón del cuerpo de la nota, que va sin firma, dice así:

Desde entonces, y pese a la insistencia de Estados Unidos y la NASA en la veracidad de aquel primer alunizaje, han sido muchos los que han dudado de que fuese real. Las dudas acerca de si el Apolo 11 y Armstrong llegaron a la Luna han estado siempre presentes, e incluso las teorías más conspiranoicas aseguran que este nunca fue real.

El próximo año se cumplirán cincuenta años de aquel histórico instante [la llegada del Apolo 11 la Luna], que desde Rusia tampoco terminan de creer como veraz. En ese sentido, Roscosmos, la agencia espacial rusa, ha anunciado ahora la propuesta de una misión a la Luna que se encargue de verificar si aquel alunizaje del Apolo 11 fue o no real.

Así lo ha confirmado este sábado el director general de Roscosmos, Dmitry Rogozin. «Hemos establecido este objetivo: de volar y verificar si los estadounidenses estuvieron allí o no», señaló Rogozin, en respuesta acerca de una pregunta sobre si la NASA llegó a la Luna o no. Una afirmación que hizo en tono distendido, aunque los antecedentes dotan de mucha realidad.

Pese a la insistencia de Estados Unidos y la NASA en la veracidad de aquel primer alunizaje.

En tono distendido.

Nada de eso, por supuesto, fue óbice para titular «Rusia organizará una misión para «confirmar» si Neil Armstrong llegó a la Luna» y darle una palmadita de reconocimiento a una de las más extendidas teorías de la conspiración.

Que Neil Armstrong y Buzz Aldrin nunca pusieron pie en la Luna no solo es una de las teorías de la conspiración más populares del mundo, sino que existen decenas de versiones. La más delirante de todas señala que el alunizaje y la caminata lunar fueron filmadas por Stanley Kubrick, con guión de Arthur C. Clarke, en un estudio de Hollywood.

No son pocas las personas que defienden esta hipótesis o alguna parecida. Hace unos meses, el ex capitán de la selección española de fútbol y del Real Madrid, campeón del mundo en 2010, Iker Casillas, quien cuenta con más de ocho millones de seguidores en Twitter, se apuntaba al club de la conspiración:

Por supuesto, que la NASA puso a dos hombres en la Luna es un hecho probado y las teorías de la conspiración que señalan lo contrario no son sino delirios paranoicos o mentiras interesadas. Aquí pueden leer una nota de National Geographic en español donde desmontan una a una varias de las supuestas pruebas que esgrimen los conspiranoicos.

También pueden ver este programa de la televisión española de 2014, escrito y dirigido por Luis Alfonso Gámez y José A. Pérez, que hace lo mismo en un entretenido y didáctico formato audiovisual:

Existen múltiples razones por las que los seres humanos somos propensos a creer en teorías de la conspiración por muy absurdas que estas sean. En este artículo, la periodista Elizabeth Svoboda hace un estupendo trabajo explicando y resumiendo algunas. Escribe Svoboda (la traducción es mía):

Si bien la debilidad de la gente por teorías de la conspiración puede parecer irracional, nace de un lógico deseo por dotar al mundo de sentido. Atribuir significado a lo que nos ocurre ha ayudado a los seres humanos a prosperar como especie, y las teorías de la conspiración son historias con cohesión interna que «nos ayudan a entender lo desconocido cuando tienen lugar hechos inesperados o que nos producen temor», dice Jan-Willem van Prooijen, un psicólogo social de la Universidad Vrije en Amsterdam. Para algunos creyentes, la sensación de claridad y confort ofrecida por esas historias se anteponen a su veracidad.

Pero, ¿es Dmitry Rogozin, el director de Roscosmos, la agencia espacial rusa, uno de esos creyentes como el artículo del ABC invita a pensar? ¿Cuáles son esos «antecedentes [que] dotan de mucha realidad» a la supuesta afirmación de Rogozin?

Los supuestos antecedentes, según la misma nota, en realidad son solo un antecedente. Este:

El pasado año 2015, el Comité de Investigación de Rusia pidió la apertura de una investigación acerca de los alunizajes estadounidense, dudando así de su veracidad.

¿A qué investigación se refiere el redactor anónimo del ABC?

A una que nunca ocurrió.

¿Saben por qué?

Porque, en realidad, el Comité de Investigación de la Federación Rusa, un organismo equivalente al FBI norteamericano, no solicitó ninguna investigación. Lo cuenta en este artículo para de The Washington Post publicado en junio de 2015 el periodista Rick Noack .

En ese entonces, un portavoz del Comité de Investigación de la Federación Rusa llamado Vladimir Markin escribió una columna donde se quejaba de una investigación del FBI que terminaría destapando el gigantesco escándalo de corrupción de la FIFA que acabó con la carrera de Joseph Blatter y otros dirigentes del fútbol mundial.

Markin renegaba del intervencionismo americano. Las autoridades de ese país, escribía el portavoz del Comité de Investigación, se han «autoproclamado árbitros supremos de los asuntos relacionados con el fútbol internacional». Estados Unidos, decía Markin, debía atenerse al mismo rigor investigador que imponía al resto. Ya que Washington «ha encubierto, respaldado y luego usado a sus propios aliados como víctimas y arietes para apuntalar su dominio en el mundo».

De ser así, continuaba Markin:

Podemos también ayudar a realizar una investigación internacional acerca de dónde se filmó el video, si fue grabado por astronautas en la Luna, o dónde están escondidos esos 400 kilos de suelo lunar que nadie ha visto. No, no estamos diciendo que no volaron [a la Luna] y simplemente hicieron una película. Pero todos esos artefactos científicos, o quizá culturales, son parte de la herencia de la Humanidad y su desaparición sin rastro es una pérdida compartida por todos. Y la investigación dirá.

Por supuesto, la supuesta investigación nunca ocurrió. La bravata de Markin nunca abandonó los confines de las páginas del diario Izvestia, donde fue originalmente publicada. Porque nunca fue nada más que eso. Un «y tú más» de casi 3000 caracteres dirigido a «los americanos», ese enemigo mortal del estado ruso y sus distintas encarnaciones.

Pero, volviendo al presente y a la nueva investigación que supuestamente lanzará Roscosmos, ¿qué dijo, en realidad, hace unos pocos días Dmitry Rogozin, director de Roscosmos? ¿Estaba poniendo en duda el máximo responsable de la agencia espacial rusa que Neil Armstrong y Buzz Aldrin pusieron pie en la Luna en julio de 1969, como el diario ABC afirma?

Si alguno de ustedes entiende ruso puede escucharlo aquí:

El video fue compartido por el propio Rogozin en su cuenta oficial de Twitter:

https://twitter.com/Rogozin/status/1066227238998298624

Según la traducción ofrecida por Microsoft para Twitter en inglés, Rogozin presenta el video así:

I answer questions of the President of Moldova: whether there were Americans on the moon, why do you have @ fighters and trams and how Russian astronautics will help Moldovan grapes?

Traduzco:

Respondo a las preguntas del presidente de Moldavia: ¿Hubo americanos en la Luna? ¿Por qué tienen aviones de combate y tranvías en @roscosmos? ¿Y cómo la astronáutica rusa ayudará a las uvas moldavas?

Como no sé ruso, no puedo saber el momento exacto en que Rogozin habla en el video acerca de la investigación que supuestamente organizará para comprobar si el Apolo XI llegó a la Luna entre sonrisas. Pero sí puedo ver qué dijeron otros medios al respecto.

Si uno realiza un google search utilizando las palabras «Dmitry Rogozin» y «Roscosmos», encontrará que decenas de medios en español y en inglés compartieron la «noticia», todos con distintas variaciones de «Rusia propone verificar si Estados Unidos llegó a la Luna» en el titular.

Encontrará también, que algunos medios en inglés señalaron que Rogozin hizo la propuesta «with a smirk». Es decir, con una sonrisa. Fue así, gracias a esa expresión, que descubrí que todos los medios en español y en inglés que se han hecho eco de la inminente investigación rusa, se basan, a sabiendas o no, en este cable de la agencia Associated Press (AP) del día 24 de noviembre:

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¿Qué es lo que dice la nota de AP? Esto (la traducción es mía):

MOSCÚ (AP) — El director de la agencia espacial rusa Roscosmos dijo que ha propuesto una misión rusa a la Luna para verificar si los alunizajes realizados por Estados Unidos fueron reales, aunque aparentemente estaba bromeando.

«Hemos establecido el objetivo de volar y verificar si estuvieron ahí o no, dijo Dmitry Rogozin en un video publicado el sábado en Twitter.

Rogozin estaba respondiendo a una pregunta acerca de si la NASA alunizó en realidad hace casi 50 años. Parecía estar bromeando, dado que sonrió y se encogió de hombros mientras respondía. Sin embargo, las conspiraciones alrededor de las misiones a la Luna de la NASA son comunes en Rusia.

La Unión Soviética abandonó su programa lunar a mediados de los años 70, luego de que cuatro cohetes experimentales explotaran.

Aparentemente estaba bromeando.

Parecía estar bromeando, dado que sonreía y se encogió de hombros cuando respondió.

La agencia estatal noticiosa rusa RIA Novosti publicó un artículo similar el mismo día, aunque se ahorraba la referencia a la sonrisa de Rogozin. Sin embargo, al día siguiente, en un nuevo artículo, la misma agencia aclaraba que todo era una broma del director de Roscosmos:

«Es un chiste, por supuesto», dijo un representante oficial de Roscosmos a RIA Novostia en respuesta a la solicitud de un comentario acerca de las palabras del director de la empresa estatal.

No sé ustedes, pero para mí el verdadero chiste es que páginas informativas conviertan un cable de una agencia en el que se indica que un oficial ruso realiza un comentario en broma en una noticia que apalanca una de las más absurdas y extendidas teorías de la conspiración.

El chiste es que en las redacciones parece que todo vale con tal de publicar un titular atractivo que «garantice» un buen puñado de clicks.

El problema es que el chiste es tan habitual ya que hace tiempo que dejó de tener gracia. El chiste es tan malo que la broma, en realidad, hace rato que pasamos a ser nosotros, los periodistas. Lo más triste, al menos para mí, es que a nadie parece importarle.

ACTUALIZACIÓN

En ABC han cambiado, en algún momento y sin aclaración alguna en la nota, la bajada y un fragmento del artículo titulado «Rusia organizará una misión para «confirmar» si Neil Armstrong llegó a la Luna» para incluir que la afirmación del director de Roscosmos parece una broma.

Titular y bajada aparecen ahora así:

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El fragmento en cuestión del cuerpo del texto aparece ahora así:

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Así fueron publicados originalmente, sin bromitas de por medio:

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Ningún restaurante vegetariano tailandés fue clausurado por servir carne humana

El día lunes 5 de noviembre, mi feed de Twitter empezó a llenarse de tuits de distintos medios, todos con variaciones de un mismo titular: «Cierran un restaurante vegetariano que servía carne humana».

No tardé mucho en dar click. ¿Quién puede resistirse a esa triada «restaurante vegetariano + asesinato + carne humana»? Luego de leer las notas de La Vanguardia y El Comercio, fui a buscar la «noticia» a Google News.

El «macabro hecho», como describían varios medios lo ocurrido, ya había sido objeto de artículos publicados por otras páginas en español una semana antes:

Estos cinco medios no fueron los únicos en nuestro idioma. También se hicieron eco de lo ocurrido en ese restaurante de Bangkok medios como El Español, 20 Minutos, el Heraldo de Aragón, El Plural, La Voz de Galicia y La Sexta en España; Excelsior de México; ATV, Correo y El Popular en Perú; así como El Comercio de Ecuador, entre muchas otras páginas desperdigadas por Hispanoamérica y el mundo que relataron la «espeluznante noticia» de Prasit Inpathom, cuyos restos habían sido supuestamente servidos en un plato de fideos «vegetarianos».

De uno a otro medio se repetían los siguientes detalles:

  • Algunos clientes se habían quejado porque encontraron en sus fideos vegetarianos trozos de carne.
  • Al inspeccionar el local la policía encontró sangre en el suelo y paredes.
  • La policía de Tailandia localizó el cadáver de un hombre de 61 años en un tanque séptico del restaurante.
  • Autoridades señalaron que la intención del propietario era deshacerse del cuerpo moliéndolo y sirviéndolo por partes a los clientes.
  • El dueño se había dado a la fuga.

¿De dónde provenía toda esa información?

La fuente, como es costumbre cuando se trata de historias estrambóticas, era la página web del Daily Mail. Ya he escrito alguna vez que el diario británico es uno de los medios que más noticias basura publica. Pese a ello, legiones de periodistas en redacciones de todo el mundo siguen acudiendo al site inglés en busca de «noticias» con las que llamar la atención –y mendigar un click– de los usuarios de redes sociales.

¿Qué decía el Daily Mail? Esto:

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Sirven CARNE HUMANA a comensales horrorizados luego de que el dueño del restaurante «matara a un cliente y encontrara una forma repugnante de deshacerse del cadaver»

  • Clientes de un restaurante vegetariano horrorizados al descubrir que les sirvieron carne humana
  • La policía investigaba un restaurante tailandés cuando encontró un cadaver en descomposición en la cocina
  • El cuerpo identificado era de un cliente habitual que se peleó con el dueño
  • La víctima, de 61 años, estuvo desaparecida por más de una semana

El cuerpo de la nota no aportaba mucho. Un par de detalles extra, varias fotos y poco más:

  • Un estudio de la carne encontrada en el local determinó que no era de res ni de cerdo sino humana.
  • La víctima, un visitante habitual del local, se llamaba Prasit Inpathom y había sido visto por última vez en el restaurante tomando copas con su hermano el 21 de octubre.
  • Había sido golpeado con un objeto contundente en la cabeza y apuñalada seis veces en el estómago y la pierna.

Había sí una respuesta a la pregunta que venía haciéndome desde que empecé a leer la nota. ¿Cómo sabía todo esto quien firma el artículo, Alex Chapman, periodista de la edición australiana del Daily Mail?

Si uno revisa los artículos firmados por Chapman para el Daily Mail, se dará cuenta de que el grueso de su producción está centrada en historias ocurridas en Sidney, Melbourne, Adelaide, Perth y otras localidades australianas.

Este es el último de sus grandes éxitos, publicado el día 6 de noviembre: «Un doctor de Melbourne, de 33 años, muere al ser atacado por un tiburón en la localidad de Whitsundays luego de saltar de una tabla de paddle mientras sus colegas trataban desesperadamente de salvarlo (IMÁGENES)».

El 31 de octubre, el día en que publicó la terrorífica historia del restaurante vegetariano de Bangkok que servía carne humana, Chapman escribió otras cinco historias en el site del Daily Mail. Las cinco narraban hechos ocurridos en distintas ciudades de Australia. ¿Cómo hizo el reportero para, además, despachar una jugosa historia policial desde Bangkok?

La respuesta que buscaba se encuentra en una línea de su artículo. Esta:

According to local publications, Prasit was involved in a verbal altercation with the boss of the restaurant.

Traduzco: «Según medios locales, Prasit [Inpathom, el asesinado] se vio envuelto en un altercado verbal con el jefe del restaurante».

¿A qué medios locales se refiere Chapman? Su link redirecciona a uno solo: Asia One.

El problema es que, pese a lo que señala el periodista Alex Chapman, Asia One no es un medio tailandés. Asia One es un agregador de noticias con sede en Singapur, propiedad del conglomerado de medios Singapore Press Holdings.

Un segundo problema es que, pocos días después de publicado, el 2 de noviembre, el artículo de Lam Min Lee era corregido –y desmentido– en la misma página de Asia One.

Si uno hace click hoy sobre el link que redirige a Asia One verá una nota distinta a la que vio –y copió– Chapman. El artículo original, escrito por la periodista Lam Min Lee y publicado el 29 de octubre, tiene ya todos y cada uno de los elementos informativos que posteriormente reproducirá en su artículo el reportero del Daily Mail y que, a continuación, replicarán un buen número de medios en español y en inglés –VICE, Newsweek, Toronto Sun, Daily Mirror, The Sun– durante los días siguientes.

Así abría el artículo cuando fue publicado (esta versión aún puede consultarse en la caché de Google) por primera vez en Asia One el 29 de octubre:

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Esta es la apertura del artículo ahora, luego de que fuera actualizado el día 2 de noviembre:

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En la actualización, la periodista de Asia Online indica:

La policía tailandesa ha aclarado en un comunicado que la carne de un hombre asesinado no fue servida en platos de comida de una restaurante vegetariano de Bangkok, información que había circulado en reportes de la prensa extranjera.

De acuerdo al sitio de noticias en tailandés Khaosod, el restaurante no se encontraba abierto al público en el momento del incidente ya que se encontraba en construcción.

Parece que la modestia de Lam Min Lee le impide señalar que esos «reportes de la prensa extranjera» que informaron sobre el famoso restaurante vegetariano que sirve carne humana lo hicieron todos basándose en el artículo que ella misma escribió para Asia One.

Pero, ¿de dónde sacó la información Lam Min Le?

En su nota la periodista remitía, a través de un link en el primer párrafo, a la página web del Lianhe Zaobao, el principal diario en chino de Singapur. Esa nota del Lianhe Zaobao, publicada el 28 de octubre (desde entonces el artículo ha sido actualizado para incluir una corrección que señala que nunca se sirvió carne humana en el restaurante), remitía a su vez a otro medio: el Oriental Daily News, un periódico en chino publicado en Malasia.

Repasemos: un site en inglés de Singapur (Asia One) publica un artículo sobre un restaurante vegetariano ubicado en Bangkok, Tailandia, que supuestamente sirve carne humana. El site en inglés con sede en Singapur hace esto basándose en la información proveniente de un diario que publica en chino desde Singapur (Lianhe Zaobao) y de otro diario en chino con sede en Malasia (Oriental Daily News).

Acto seguido, un periodista ubicado en Melbourne (Alex Chapman), que trabaja para un diario británico (Daily Mail), copia toda la información de esa nota publicada por el agregador de noticias de Singapur (Asia One) y consigue con su artículo que medios de todo el mundo, de Estados Unidos a España, pasando por Ecuador y Perú, se hagan eco de la fantástica y falsa historia de un restaurante vegetariano que supuestamente sirvió carne humana a sus clientes luego de que el dueño supuestamente asesinara a uno de sus clientes. Todo esto, por cierto, cuando el restaurante ni siquiera estaba abierto.

Hubo, sin embargo, un medio tailandés que sí hizo su trabajo. El site Coconuts, que cubre en inglés varias ciudades del sudeste asiático –Bangkok. Manila, Hong Kong, Singapur, Kuala Lumpur, Jakarta, Bali y Yangon–, publicó un artículo en el que desmontaba esta «macabra» y «espeluznante» historia.

¿Cómo lo hizo? De la forma más sencilla que un periodista puede imaginar: preguntando a los policías responsables de la investigación.

Los periodistas de Coconuts entrevistaron a Adul Thongpetch, policía del distrito de Lat Krabang a cargo del caso, quien indicó lo siguiente:

dado que el restaurante no estaba abierto durante o incluso después de la fecha en que la víctima Prasit Inpathom, de 61 años, fue supuestamente asesinada.

El presunto asesinato, siempre según el oficial Adul Thongpetch, habría ocurrido el 21 de octubre. Durante su entrevista con Coconuts, el policía señaló:

el restaurante no había terminado las obras. Abrieron por tres días de cara al festival vegetariano (que terminó el día 17 de octubre). Esto significa que el local estuvo cerrado desde varios días antes de que el sujeto muriera.

Cuando se le preguntó si faltaba algún trozo de carne de la víctima, el oficial Adul Thongpetch dijo que no. Otro oficial de la policía de Lat Krabang confirmó todos esos datos a los periodistas de Coconuts:

«Esta es una simple investigación de asesinato», dijo el subteniente Sawang Wongbut, riendo ante la forma en que distintos medios habían reportado lo ocurrido.

Pero no solo eso. Según el reporte de Coconuts, el principal sospechoso del crimen no es el dueño del restaurante, sino su hermano:

Boonyuen Kamtawee es el hermano del dueño del local y este le pagaba por trabajar en la construcción. La víctima, por su parte, también recibía dinero por ayudar a Boonyuen. Ambos eran vistos con frecuencia bebiendo juntos hasta altas horas de la noche.

«El sospechoso de asesinato estaba asistiendo regularmente a la obra del restaurante. Cuando ocurrió el asesinato, desapareció. Dos días después (el 23 de octubre), el dueño fue al local y al no encontrar a nadie alertó a la policía».

(…)

Boonyuen, quien «había viajado a su ciudad natal» en la provincia de Prachuap Khiri Khan, se entregó a las autoridades el día 27 de octubre, luego de que se expidiera una orden de arresto. Se ha negado a colaborar con la policía y está preparándose junto a un abogado para defenderse en la corte.

Es decir, según la policía del distrito de Lat Krabang en Bangkok la gran mayoría de datos repetidos por casi todos los medios son falsos. Recordemos:

  • Algunos clientes se habían quejado porque encontraron en sus fideos vegetarianos trozos de carne. FALSO (Nunca hubo fideos con trozos de carne de ningún tipo)
  • La víctima, un visitante habitual del local, se llamaba Prasit Inpathom y había sido visto por última vez en el restaurante tomando copas con su hermano el 21 de octubre. FALSO (Prasit Inpathom había sido visto bebiendo con el hermano del propietario, no con el suyo)
  • Autoridades señalaron que la intención del propietario era deshacerse del cuerpo moliéndolo y sirviéndolo por partes a los clientes. FALSO (Ninguna autoridad declaró esto)
  • El dueño se había dado a la fuga. FALSO (Quien se dio a la fuga fue el hermano del dueño)
  • Un estudio de la carne encontrada en el local determinó que no era de res ni de cerdo sino humana. FALSO (No se encontró carne de ningún tipo)

Hubo también un medio en español que intentó hacer, a su modo, una parte del trabajo. El diario peruano La República, que como ya he señalado alguna vez tiene una extraña afición por historias de «reptilianos» y otras «noticias» que denominan «tendencias».

El día 5 de noviembre, mientras varios medios en nuestro idioma seguían produciendo notas sobre el restaurante vegetariano que sirvió carne humana a sus clientes, La República publicó un artículo titulado «La historia real detrás del ‘restaurante vegetariano que sirvió carne humana’».

En el artículo, sin citar ninguna fuente, La República concluye:

Sin embargo, la policía de Tailandia emitió un comunicado desmintiendo dicha información. Aseguraron que el asesino no ideó tal plan macabro para deshacerse del cuerpo, ni los comensales probaron carne humana. Si bien se encontraron restos del cadáver en la cocina del restaurante vegetariano, no se utilizó el cuerpo de Prasit Inpathom para servirlo en el menú.

De hecho, nadie había llamado a las autoridades para quejarse por encontrar carne en su plato, porque el restaurante ya estaba cerrado por remodelaciones.

La policía de Tailandia, además de desmentir las especulaciones sobre el restaurante vegetariano en el que se encontró el cadáver, está en búsqueda del principal sospechoso. El jefe del local fue visto por última vez cuando bebía licor con la víctima, Prasit Inpathom.

Pese al esfuerzo, la nota de La República repite varias falsedades. Como ya señalé párrafos arriba, no se encontraron restos de carne del cadáver en la cocina del restaurante. Ni fue el jefe o dueño del local quien había sido visto bebiendo con la víctima. Ni la policía se encuentra en búsqueda del sospechoso, ya que este, el hermano del dueño del local, se entregó el día 27 de octubre.

Pero, bueno, algo es algo. Quizá la próxima.